Consecuencias inevitables del neo liberalismo y de su globalización

José Galiano H.   

Es necesario y urgente, concebir un régimen de convivencia humana que, en el ámbito económico y social, constituya una alternativa al capitalismo, que sea viable en su aplicación práctica, eficaz en su proyecto de vida y justo en sus fundamentos éticos.

Es necesario y urgente porque el orden capitalista en que estamos atrapados no es sólo un atropello inicuo a las 2/3 partes de la población del mundo, sino una fuente constante de destrucción de la atmósfera, de extinción progresiva de las diversas especies de vida animal y vegetal, de agotamiento de los recursos no renovables, y de confrontación, corrupción y sufrimiento de la vida humana.

Porque son hechos de la historia y de la realidad contemporánea que el sistema económico social en que hemos vivido durante los últimos cuatro siglos es absolutamente incapaz, no sólo de construir un mundo justo -en que la vida consista en un episodio posible y grato para todos- sino además, absolutamente incompatible con la sobrevivencia de un a población que se aproximará a los 10.000 millones a fines de la próxima década y que puede alcanzar los 50.000 millones a comienzos del próximo siglo.

El sistema capitalista bajo el cual convivimos, ni siquiera fue concebido para administrar los bienes y servicios del mundo de hoy. No lo fue, porque los ideólogos que lo concibieron y lo justificaron, nunca tuvieron en su mente una realidad como la actual.

En cuanto a la magnitud de la población, sólo advirtieron, alegremente, que Malthus se había equivocado al presumir que los productos alimenticios del planeta se incrementarían en proporción aritmética, mientras la población crecería en progresión geométrica. Pero no descartaron el presagio de Malthus, porque adivinaran que los alimentos podrían multiplicarse casi indefinidamente; sino porque concebían la economía para un “mundo civilizado” y no “primitivo”, que apenas se conocía y que vivía en estado de naturaleza; como vivían y siguen viviendo las demás especies del reino animal. Porque entendían la economía como una realidad basada en el intercambio de los proveedores de bienes y servicios, movidos simplemente por sus decisiones de voluntad en razón de sus propios intereses; porque los no proveedores de bienes nada tenían que intercambiar como no fuera su trabajo; y porque este trabajo, en sus formas más numerosas y por lo mismo más humildes, competían con el trabajo de los esclavos; que para ellos no eran personas sino cosas y cuyo costo de manutención nunca aumentaría. Porque además, contaban con las guerras como fenómeno inextinguible; cuyos efectos, dolorosos pero inevitables, se encargarían de frenar “espontáneamente” el incremento excesivo de la población, colaborando en ello con las enfermedades infecciosas endémicas y epidémicas; que jamás sospecharon que podrían prevenirse ni curarse.

En cuanto a los avances de la ciencia y la tecnología; ni a los intelectuales de la Ilustración, ni a sus precursores ni a sus seguidores -en el aprovechamiento de las bondades del mercado- se les pasó siquiera por la mente, que los instrumentos para comunicarse llegaran a ser instantáneos, sin importar la distancia a que se encontraran los interlocutores; que los medios de transportes superarían la velocidad del sonido y en el campo interestelar se aproximarían audazmente a la velocidad de la luz. Tampoco se imaginaron que el trabajo manual pudiera transformarse, casi en su totalidad, en una manipulación de botones, teclas, ondas radiales y conexiones; y que, en consecuencia, el obrero semianalfabeto fuera masivamente sustituido por técnicos e intelectuales de las ciencias físicas, químicas, biológicas y matemáticas. Menos aún pudieron suponer, que estos avances -que hacen de la vida una aventura casi prodigiosa y que pueden hacerla más grata y confortable- estarían diariamente a la vista y observación de todos los habitantes de la tierra; y que; en consecuencia, las necesidades desconocidas y en silencio de los pueblos se transformarían en demanda potencial por bienes y servicios de 6.000 millones de personas; y que de ellos, 2.000 millones, aspirando legítimamente a su acceso, no podrían siquiera visualizar la posibilidad de adquirir esos bienes ni de utilizar esos servicios, que se les exhibe tentadoramente todos los días. Nada de esto pudo ser soñado por los mentores del capitalismo de los siglos XVII, XVIII o XIX, no obstante, los economistas del siglo XX -que han sido testigos de una realidad incompatible con el capitalismo clásico y que pudo ser viable y eficaz para un 10% de la población del mundo de aquellas épocas- han perseverado con afanosa tozudez en su preservación.

¿Quién podría sorprenderse, entonces, que bajo este régimen, 1.500 millones de personas -es decir uno de cada cuatro habitantes- viva en extrema pobreza y que 15 millones de personas -1 de cada 400 habitantes- muera de hambre cada año?

Pero esas cifras estremecedoras no son tampoco la única consecuencia de la falta de idoneidad del neo liberalismo, porque frente a ella están los guarismos que revelan el derroche en armas, en lujo, en juego y en vicios, incluida la drogadicción, cuyos consumidores pertenecen en un 80% al mundo desarrollado. Y esas cifras podrían también confrontarse con las utilidades netas de las grandes empresas multinacionales; o con la babélica escala de las rentas del trabajo, donde uno de los trabajadores intelectuales más ricos del mundo gana en un año, lo mismo que un obrero manual de un país pobre ganaría en 2.200 años.

Tampoco es posible ignorar, que bajo el ordenamiento económico que rige aún en el mundo de hoy -en este siglo XXI, que encuentra saturada la industria de objetos destinados a reemplazar el trabajo humano y a multiplicar su rendimiento y su eficacia a cifras astronómicas- los efectos prácticos de la tecnología, no se traducen en que todos trabajemos menos para producir las mismas cosas, sino en que menos personas trabajen lo mismo, o más de lo que trabajaban antes; mientras un cuarto de la masa laboral del mundo permanece desempleada. Esto significa que la plusvalía generada por el trabajo humano -según la descripción de Marx- se la sigue apropiando indebidamente el dueño del capital. Pero esa plusvalía, que es ahora mayor que antes del automatismo, se la sustrae a un número menor de trabajadores. Dicho de una manera más cruda pero más exacta: a uno de cada cuatro trabajadores, ya ni siquiera se le puede sustraer la plusvalía de su trabajo, porque no tiene trabajo, ni ingresos, a menos que pertenezca a un país desarrollado y el Estado lo subsidie mientras permanece desempleado.

Pero no podría dar por concluida esta ominosa realidad, sin recordar el hecho más elemental, histórico e identificatorio de la filosofía capitalista. Este rasgo peculiar del liberalismo económico de todos los tiempos, descrito crudamente por el propio Adam Smith, consiste nada menos que en su trágica e inevitable secuencia crítica. En efecto, bajo el impulso de las leyes del mercado, los ciclos de prosperidad promovidos por el aumento de las utilidades de las empresas o por nuevas inversiones, generan también nuevos puestos de trabajo y en alguna medida, incremento de los sueldos y salarios; todo ello se traduce en mayor demanda de bienes y servicios -¿pero hasta cuando?-. Sólo hasta que el aumento de los precios -desatado por el incremento de la demanda- provoque los primeros signos inflacionarios y el consiguiente desorden financiero. A partir de ese momento; el aumento de los precios provocará la disminución de la demanda; las empresas reducirán su producción o retirarán parte de sus inversiones; ello aumenta el desempleo y se configura la crisis alternativa a la inflación, es decir la crisis de la recesión. Hasta el siglo XXI, los ciclos críticos entre inflación y desempleo se repetían aproximadamente cada 15 años, a partir de la segunda mitad del siglo XX, la velocidad que empiezan a adquirir los medios de comunicación y de transporte, han venido aproximando las reacciones entre el incremento de la demanda y la reducción de la oferta, pero además, han acelerado el contagio de las crisis locales, a todas las regiones vinculadas comercialmente al país en crisis. De este modo, los temas cíclicos entre inflación y recesión se vienen repitiendo virtualmente cada cinco años y afectan cada vez a mayor número de naciones.

La perspectiva del orden económico en que vivimos no puede ser más desoladora.

Latinoamérica y la Crisis Mundial.

Augusto de la Torre.

Washington, DC 9 de octubre de 2008.- La contracción del crédito, la reducción de la demanda de las exportaciones y la caída de los precios de las materias primas provocados por la crisis financiera mundial han empezado a impactar a los países de América Latina y el Caribe, aseguró Augusto de la Torre, economista en jefe del Banco Mundial para la región de América Latina y el Caribe (ALC).

De acuerdo con De la Torre, la región en general está mejor posicionada que en el pasado debido al fuerte crecimiento que registró en los últimos cinco años (de 5% en promedio) y a la implementación de políticas macroeconómicas y fiscales saludables. Pero, ante la magnitud de la actual crisis sin precedentes y el temor e incertidumbre que existe en cuanto a su alcance e impacto, la región no saldrá ilesa.

“Desde el panorama económico para América Latina y el Caribe que presentamos en abril de 2008, la situación externa se ha deteriorado significativamente”, dijo ayer De la Torre en conferencia de prensa. “Tres impactos globales interrelacionados golpean a la economía mundial: la crisis financiera, la desaceleración del crecimiento y los cambios en los precios relativos internacionales (especialmente el debilitamiento en el precio de las materias primas). Estos impactos se agrandan, se refuerzan mutuamente cada vez más y se esparcen alrededor del mundo, y los efectos relativos en cada país continúan evolucionando”.De la Torre dijo que América Latina presenta una caída de los índices bursátiles y ajustes monetarios significativos, estos últimos relacionados en gran medida con la cancelación de anteriores posiciones especulativas (los llamados “carry trades”). El costo del financiamiento externo ha aumentado bruscamente, en especial para las compañías latinoamericanas, pero también para los bonos soberanos de la región. Al 7 de octubre, el margen de riesgo promedio para los bonos corporativos y soberanos latinoamericanos subió 578 y 603 puntos básicos, respectivamente.

Sin embargo, el economista advirtió que el deterioro del margen de riesgo comenzó desde una base históricamente baja, con precios altos para las acciones bursátiles, monedas apreciadas y flujos externos de capital inéditos, efectos menos pronunciados en América Latina en comparación con otros mercados emergentes. El resto de los indicadores económicos no parecen verse afectados aún: de acuerdo con las más recientes estimaciones, los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) a la región se han mantenido en un nivel alto y la deuda en moneda local y los mercados interbancarios también se han comportado relativamente bien en la mayoría de los países. No obstante, las condiciones financieras locales deben ser monitoreadas de cerca.

La desaceleración mundial, una preocupación creciente.

De la Torre dijo que el probable estancamiento económico de los países ricos y la aguda desaceleración de las economías asiáticas afectarán negativamente el crecimiento en la región. El principal catalizador será una disminución en la demanda mundial de las exportaciones latinoamericanas. La reducción de las remesas (especialmente importantes en América Central, el Caribe y México), los débiles precios de las materias primas, un mayor costo del endeudamiento y el lastre de las políticas económicas contractivas llevadas a cabo por los países de ALC para contener la inflación también agudizarán la situación.

El Banco Mundial prevé que el crecimiento económico en ALC disminuya de 5,6% en 2007 a 4,6% en 2008, y a alrededor de 2,5 a 3,5% en 2009. Si bien la desaceleración en ALC será mayor a la prevista inicialmente, este declive partirá desde la base de crecimiento alto, que la región mostró en los últimos años. Los países con un comercio internacional diversificado, como Argentina, Perú y Brasil, verán un impacto mitigado y retardado debido al fuerte crecimiento de China. Los países que tengan un mejor desempeño ante la crisis serán los que logren reducir sus vulnerabilidades, incrementar la tasa de inversión, diversificar sus mercados de exportación y restablecer el crecimiento de la productividad. Las fluctuaciones en el precio de las materias primas tendrán efectos diferentes en cada país.

El descenso en el precio de las materias primas debido a la desaceleración económica deteriorará los términos de intercambio para la región en general, dado que América Latina es un exportador neto de materias primas. Más del 90% del Producto Interno Bruto (PIB) y de la población de la región reside en países que son exportadores netos de materias primas.

Esta crisis sigue a un período donde los países se vieron beneficiados por el alza en el precio de las materias primas. Alrededor de la mitad de los países de la región, ubicados esencialmente en América Central y el Caribe, son importadores netos de materias primas. Para ellos, el reciente descenso del precio internacional de los combustibles, metales industriales y cereales será un alivio. En muchos casos este alivio tendrá su contraparte negativa en el menor flujo de remesas y en un crecimiento económico estancad, pero la caída en el precio internacional de los alimentos y combustibles ayudará a reducir la inflación a la que anteriormente contribuyeron.

Perspectivas poco alentadoras.

De la Torre dijo que mientras existe incertidumbre sobre las consecuencias finales de estos impactos globales en ALC, el riesgo de pérdidas se ha incrementado y ha obligado a una reconsideración de los desafíos y prioridades de políticas. La capacidad de los países latinoamericanos de responder a estas circunstancias deterioradas dependerá de la ramificación de sus vulnerabilidades reales y financieras. El economista explicó que las autoridades deberán decidir si y cuándo expandir la política monetaria y sostuvo que la respuesta dependerá en parte del nivel inflacionario y la tensión a la que estén sometidos los sistemas financieros y las monedas nacionales.

Castells cree que el uso adecuado de las TIC en España cambiará la política

Manuel Castells

El sociólogo Manuel Castells ha señalado hoy que las tecnologías de la información y comunicación (TIC) han sido elementos ‘decisivos’ en la campaña de Barack Obama, si bien ha advertido de que no cualquier política se adapta a internet y que en España aún no hay partidos que ‘hagan nada de esto’.

‘Alguna vez surgirá un Obama y habrá un terremoto político en el país’ (España), ha remachado este sociólogo en relación con el uso de internet desde el punto de vista de la política y las elecciones.

Para Castells, Obama no ha ganado por haber utilizado internet en su campaña, sino que lo importante es que ha podido usar la red porque tenía detrás un movimiento social apoyándole y un apoyo masivo de los jóvenes, que son los que realmente están en internet.

‘Ha sido un elemento decisivo, pero no cualquier política se adapta a internet’, ha aclarado Castells, quien ha añadido que ‘no es una cuestión de tecnología’, ya que ‘si no hay un esfuerzo de participación y de creer en la gente y de ir con la gente, entonces la tecnología no sirve’.

En este sentido, este sociólogo ha dicho que cuando ‘hay un movimiento político horizontal, participativo y abierto, la tecnología lo multiplica’; por lo tanto, la clave ‘es la combinación entre el tipo de política que se hace, el tipo de gente que participa y la tecnología que se utiliza’.

En España, según ha indicado, ‘todavía no hay partidos que hagan nada de esto, ni parecido’, aunque sí una base social de jóvenes que usan Internet masivamente: ‘hay Internet pero no hay conexión con el sistema político’.

En este contexto, ha opinado que ‘alguna vez surgirá un Obama, y habrá un terremoto político en el país’.

Según Castells, para que los jóvenes en EEUU se movilizaran como lo hicieron hacía falta Internet y ha agregado que sin este instrumento el candidato demócrata ‘no hubiera conseguido los 605 millones de dólares para su campaña, porque el 62 por ciento de las donaciones se hicieron por Internet’.

Castells va a participar hoy en un debate organizado por la Fundación Banco Santander sobre el impacto de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en la sociedad, junto a Cecilia Castaño, catedrática de Economía aplicada de la Universidad Complutense.

Este sociólogo ha declarado que con internet los periodistas y profesores han perdido el monopolio de la comunicación.

Además, el sociólogo ha relatado que en Irán existen 500.000 blogs y que un 40 por ciento son de mujeres.

Este primer debate se incluye en un ciclo llamado ‘El mundo que viene’, en el que además se analizará el impacto de las TIC en la empresa, la educación y la comunicación.
Están coordinados por Castells e Imma Tubella, rectora de la Universidad Abierta de Barcelona.

JAMES PETRAS: ” A los CAPITALISTAS hoy en día no les importa ni un pito si es un INDIO, NEGRO o un CHINO el que defiende sus intereses “.

JAMES PETRAS

Gastaron 2 mil millones de dólares entre presidenciables y congresistas. El precio de ser presidente norteamericano es 700 mil millones de dólares, y congresistas por lo menos, podríamos decir entre 50 y 70 millones para el Senado;

Obama es un conservador populista o populista conservador.

Chury: Estamos en contacto con James Petras en Estados Unidos. Buen día, ¿cómo estás?

Petras: Bien, gracias que termina esta campaña multi mil millonaria.

Chury: ¿Cuál es tu opinión de lo que ha sido toda esta campaña, los resultados y lo que vendrá?

Petras: Gastaron 2 mil millones de dólares entre presidenciables y congresistas. El precio de ser presidente norteamericano es 700 mil millones de dólares, y congresistas por lo menos, podríamos decir entre 50 y 70 millones para el Senado; y para congresistas comunes entre 20 y 25 millones, eso es lo más sobresaliente, claramente el problema económico ayudó mucho, también el éxito de organización, el espectáculo, la capacidad de Obama de proyectar una imagen de cambio frente a la crisis que está enfrentando la gente. Particularmente con un gran apoyo de los jóvenes negros y clase media con educación universitaria, como dicen los comentaristas. Pero de fondo hay que ir atrás del espectáculo.

Los medios de comunicación aquí presentaron mucho la imagen de gran movilización, gran muchedumbre asistiendo a la campaña final de celebración de la victoria, pero atrás ya las camarillas están operando.El primer anuncio es que un israelita va a ser jefe de agenda en la Casa Blanca, Rahm Emanuel que sirvió en el ejército israelita en Inteligencia. Entonces ya tenemos el primer paso que realmente define la próxima política del señor Obama en Medio Oriente.Lo demás son pura espuma, que va a cambiar esto, lo otro, pero de fondo todo lo que indica que va aumentar el presupuesto militar, aumentar la presencia militar en Afganistán y seguir una política bastante bélica en el Medio Oriente.

¿Cómo se puede invertir en programas de salud, educación, etc. cuando ya está dedicando 700 mil millones de dólares a proyectos militares?Es imposible mantener la disciplina fiscal de que habla, con tantos compromisos con prioridades militares.

Yo creo que todo es una farsa pero aquí la gente sin tomar en cuenta el equipo, sin tomar en cuenta las contradicciones declarativas, tienen grandes expectativas.
Aquí la gente que votó a Obama, que son la gran mayoría, por lo menos 54%, están con las ilusiones de que Obama está a la altura de hacer cambios importantes, tanto en el sistema financiero como en la política externa. Y yo creo que en 6 meses, dentro de su Presidencia, vamos a ver un gran desencanto. Pero ahora están celebrando, están excitados y definen la política gran victoria para los negros. Pero el señor Obama no ofreció ni una propuesta para mejorar la situación de los negros, incluso nunca mencionó el problema de discriminación racista en los salarios, la ocupación, etcétera.

Chury: ¿Debemos comprender entonces que los norteamericanos no tenían opciones?
Petras: Bueno teníamos opciones pero como ves, ni mencionan los otros candidatos. Ni en la campaña, ni permitían participar en ninguna emisora grande de medios de comunicación de masas. Incluso no han publicado en ningún lado la votación para los candidatos alternativos. Hay censura absoluta, que se puede hablar de una actitud que se puede hablar de una dictadura bipartidaria aquí. Lo que pasa es que todos los medios favorecieron a Obama como el gran capital. Obama duplicó los gastos financieros de los republicanos, grandes sectores de Wall Street apoyaron a Obama y los medios de influencia sionista también prestaron un gran aporte con excepción de la cadena Fox News, los principales medios favorecieran a Obama.

Entonces con Wall Street, con los medios de comunicación de masas, con la influencia sionista, ya tenía una gran parte de la cúpula de poder aquí en su favor.
Obama es un conservador populista o populista conservador. Todo su estilo de hacer política parece un populista, habla al pueblo, habla del cambio, muy gentil en su apariencia, tiene una buena relación popular.Pero si uno analiza atrás de la fachada, las fuentes de financiamiento, los principales inversores de su campaña, es un conservador.
Por eso digo el populismo conservador ganó contra el viejo conservadurismo más puro.

Creo que Obama ganó también porque Ma Cain hizo un error táctico apoyando los préstamos en Wall Street y perdió su imagen como un populista, Mc Cain ya no podría presentarse como populista frente al apoyo de 700.000 millones a Wall Street. Eso lo tachó como un conservador pro Wall Street, a pesar que el mismo Obama apoyó esta inyección a Wall Street.

Chury: Decía Chávez no hace mucho que era realmente una cosa novedosa y fuerte que ganara un negro en los EEUU pero que él iba a esperar que ese ganador estuviera a la altura de la historia que lo compromete. Es difícil eso, ¿no?

Petras: Si, la izquierda, Fidel Castro y los demás, que piensan que el hecho de un negro…
Mira, a los capitalistas hoy en día no les importa ni un pito si es un indio, negro o un chino el que defiende sus intereses.

En este momento necesitaban un recambio, salió Obama como una fuerza electoral, con posibilidades de ganar y con un compromiso del gran capital principalmente el sector financiero.

Y ¡ojo!, el sector financiero respaldó a Obama.

Los grandes capitales financieros eran unos de las principales fuentes de apoyo desde Washington, desde Nueva York, Wall Street hasta Los Angeles pasando por Chicago.

Chury: ¿Se puede esperar algún cambio en política exterior? Me refiero a las guerras que mantiene EEUU y particularmente a la política hacia América Latina, sobre Cuba y Venezuela, por ejemplo. ¿Hay algo que haya anunciado de cambios Obama?

Petras: Bueno, sólo hemos visto cambios para peor y en relación a Afganistán.Es decir, la posición de Obama hacia Afganistán es más hacia la derecha que Bush, quiere una escalada, habla de dos brigadas más, un porcentaje -dice- de 10 o 15 mil soldados más.

Ahora hay un doble discurso con Irak. Habla de retirar tropas pero no de sacarlos, dice bajar el número de tropas y tratar de mantenerlos como una fuerza de reserva. Eso es un paso atrás en relación con el año pasado cuando hablaba de retirar todas las tropas.

Con América Latina habla más de un cambio de estilo. Es decir, negociar y dialogar con Chávez pero sin cambiar su definición del gobierno de Chávez como un gobierno anti-norteamericano y autoritario.Yo no veo ningún gran cambio, porque el Sr. Obama tiene un doble discurso, en un lado habla de libre comercio y del otro lado -para conseguir votos sindicales- hablaba de mayor proteccionismo de la industria, es decir, imponer barreras a las exportaciones latinoamericanas.Entonces liberalismo y proteccionismo son las dos caras de la política hacia América Latina.

Tal vez alguna distancia de Uribe es muy posible por los asesinatos que han hecho y las manchas de sangre, etc. Creo que Obama va a tratar de acercarse a los liberales sociales como Lula, que es un poco el espejo de su política.

Chury: ¿Hay algunos parecidos a Lula en el resto de América Latina?

Petras: Sí, tal vez Tabaré Vázquez, Michelle Bachelet, Lula podrían ser la contrapartida.
Pero el asunto importante, es que la principal prioridad es la quiebra de la economía doméstica. No va a dar demasiada atención a la política externa a parte del Medio Oriente.
Nombró como Jefe de su equipo de la Casa Blanca a un sionista fanático, Rahm Emanuel que sirvió en el ejército israelita incluso en la Inteligencia, ahora está a cargo de la Agenda, o sea es quien puede ver y no ver los temas del día.
Eso es una indicación del camino que va a tomar Obama en relación con Israel, Palestina y los problemas de Medio Oriente que no es exactamente algo óptimo para los pueblos de Medio Oriente.

Chury: ¿Quiere decir que el cambio con nuevo inquilino de la Casa Blanca simplemente se reduce a un cambio de color de piel?

Petras: No exactamente.

Yo creo que hay un factor que no debemos excluir, que son las presiones económicas que van a aumentar.

La crisis actual va a empeorar, no pueden seguir con los brazos cruzados frente al colapso de la economía.

Algunas medidas por ejemplo algunos gastos, algún aumento fiscal sobre la economía es probable porque entremos en una crisis formidable, la recesión ya está, el sector manufacturero es negativo, el consumo es negativo.

No pueden siempre mirar las cosas como George Bush. Tiene la obligación de tomar algunas medidas.

Cualquier político norteamericano no se puede quedar al margen como tocando la guitarra al estilo de Bush, pero las medidas son simplemente orientadas a fortalecer las actividades capitalistas y no hay ningún programa de bienestar social que podría estimular la economía.

Manuel Castells, Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política 2008.

Manuel Castells, Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política 2008. en reconocimiento a su aportación y labor científica en este campo y como premio a una trayectoria profesional.

El sociólogo publicó su primer libro en 1972, que ha sido traducido a diez idiomas y ya forma parte de los clásicos de su disciplina.

Sociólogo español, nacido en Barcelona ( Albacete )en 1942.

Madrid. (EFE).- El Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política 2008 ha sido concedido a Manuel Castells, en reconocimiento a su aportación y labor científica en este campo y como premio a una trayectoria profesional.

Ha sido comparado con Adam Smith y Carlos Marx, por su esfuerzo para comprender cabalmente los mecanismos de funcionamiento de lo que él denomina el capitalismo de la información. Exiliado bajo la dictadura de Franco, estudió sociología con Alain Touraine en París, y en 1966, a los 24 años de edad, se convirtió en el profesor mas jóven de la Universidad de París. Fue en su clase del campus de Nanterre donde Daniel Cohn-Bendit y otros estudiantes empezaron el Mayo Francés de 1968 (“no incitado por mi”, declama Castells), a raíz de lo cual fué expulsado de Francia.

Al llegar a a la Universidad de California Berkeley (EEUU) en 1979, Castells se encontró con el fenómeno de la revolución tecnológica de la información en pleno desarrollo. Eso cambió su vida. Sintió que esta rápida difusión de la tecnología dentro de la sociedad y la economía iba a tener un efecto significativo, y resolvió desde ese momento, que todo lo que hiciera profesionalmente, cada curso, cada proyecto de investigación, trataría sobre ese tópico.

Posteriormente enseñó en América Latina, en Singapur, Japón, Taiwan, Corea. Consultó con la Unión Soviética, China, Africa, y Europa Oriental y Occidental. En todos los casos enfocó su atención sobre el desarrollo de las tecnologías de la información y su impacto sobre la sociedad. Fué recién a partir de los libros de Castells que apareció una visión comprensiva de los mecanismos de la economía de la información y sus consecuencias sociales en todo el mundo. Castells ha estado en todas partes. Habla seis idiomas (aunque no los asiáticos), y se ha vinculado personalmente con las culturas y sociedades sobre las que escribe.

Su obra clave es una monumental trilogía publicada bajo el título general de La Era de la Información: 1) La Sociedad Red, 1996; 2) El poder de la identidad, 1997; 3) Fin de Milenio,1998.

La Era de la Información es un estudio comprensivo, región por región, plenamente documentado en los cambios económicos, sociales y culturales del siglo XX. Pero es mucho mas que una investigación académica. Es un intento visionario para comprender los cambios que describe. Castells ve la “Sociedad en Red” como una nueva forma de organización social, no una simple etiqueta para un fenómeno tecnológico. En la “Sociedad en Red” la identidad personal se define a partir de la conexión a una red, antes que por la ubicación dentro de una familia, clan, tribu o estado. Las sociedades, para Castells, están siendo estructuradas a partir de la complemetariedad bipolar de Red y Ego.

“En un mundo de flujos globales de salud, poder e imágenes, la búsqueda de la identidad colectiva o individual, asignada o construída, se vuelve la fuente fundamental del sentido social”, escribe. Y debido a la prevalencia actual de la tecnología de la información, el mundo está siendo quebrado entre una tecno-elite, globalmente conectada, y las identidades comunitarias, atrincheradas en lo local. Castells destaca la importancia del moderno proceso de localización, a la par de la globalización. A partir de esas definiciones Castells visualiza un siglo XXI, en el cual las identidades serán absorbidas en la red, o excluídas de ella como se ha hecho con algunas tribus indígenas en reservaciones. Esas serán, dice, las batallas culturales del siglo 21.

*. En el segundo volumen de la serie -El Poder de la Identidad- muestra la importancia de la identidad cultural, religiosa y nacional como fuente de significado para las personas, y las implicaciones de este hecho para los movimientos sociales. Estudia las movilizaciones populares contra la globalización sin freno de riqueza y el poder, así como la formación de proyectos alternativos de organización social, como los que representan el movimiento ecologista y el feminista. En la segunda edición (ampliada), habla sobre como el Foro Social Mundial originado en Porto Alegre emerge como una de las formas más novedosas de organización activista global en red.

La obra es el resultado de doce años de investigación en la que recorre todos los aspectos de la nueva sociedad tecnológica: la economía global, el fin del patriarcado, el papel del estado, los movimientos sociales contra el orden global, el nuevo concepto del trabajo, la crisis de la democracia, la pujanza del Pacífico, el cuarto mundo informacional, etc, y conceptos nucleares tan sugerentes como la “cultura de la virtualidad real” y el nacimiento del “Estado Red”.

*. El Estado del bienestar y la sociedad de la información.

Castells ha publicado un análisis de caso de sus teorías “El Estado del bienestar y la Sociedad de la Información”, conjuntamente con Pekka Himanen. En dicho libro, Castells y Himanen analizan el caso de Finlandia, como ejemplo exitoso de inserción en un mundo globalizado de la mano del desarrollo de la sociedad de la información, manteniendo el contrato social entre el estado y la sociedad con su población y una distribución de esos beneficios de forma bastante homogénea. Así pues, demuestran cómo, en contraposición a Estados Unidos, la globalización de su economía no se traduce en una desigualdad social que se refleja en el aumento de la marginalidad de los individuos más desprotegidos por el Estado. En la metamorfósis finlandesa, se demuestran como elementos clave, la identidad ciudadana finlandesa reforzada por el informacionalismo, la habilidad del Estado para conjugar el desarrollo de esa identidad mediante la promoción de la sociedad de la información y sus sinergias con los sectores privado y público así como entre estos últimos.

En el segundo volumen de la serie -El Poder de la Identidad- muestra la importancia de la identidad cultural, religiosa y nacional como fuente de significado para las personas, y las implicaciones de este hecho para los movimientos sociales. Estudia las movilizaciones populares contra la globalización sin freno de riqueza y el poder, así como la formación de proyectos alternativos de organización social, como los que representan el movimiento ecologista y el feminista. En la segunda edición (ampliada), habla sobre como el Foro Social Mundial originado en Porto Alegre emerge como una de las formas más novedosas de organización activista global en red.

Castells se rehúsa explícitamente a ofrecer un programa para enfrentar los cambios que describe, a pesar de que claramente se preocupa por ellos. No por nada la tapa de su primer volúmen muestra una foto de la Tierra, y el segundo un poster zapatista. Recientemente Castells ha colaborado activamente en la elaboración del programa 2000 del PSOE (Partido Socialista Obrero Español).

Entre sus Libros publicados :

Movimientos sociales urbanos (grassroots movements), 1975.

La Cuestión Urbana, 1976.

Crítica educativa en la Nueva Era de la Información

Las tecnópolis del mundo (Technopoles of de world), 1994.

La ciudad informacional (The Informational City, 1991), 1995.

El colapso del Comunismo Soviético: una mirada desde la Sociedad de la Información,

con Emma Kiselyova, 1995.

Local y global, junto con Jordi Borja, 1997.

La Sociedad Red (The Rise of Network Society), La Era de la Información, Volúmen 1,

1996. Alianza.

El Poder de la Identidad (The Power of identity), La Era de la Información, Volúmen 2,

1997. Alianza.
Fin de Milenio (End of Millenium), La Era de la Información. Volúmen 3, 1998. Alianza.

EN HOMENAJE Y RECONOCIMIENTO AL MAESTRO, CIENTIFICO SOCIAL,

MAESTRO SOCIALISTA PUBLICAMOS EL PRESENTE TRABAJO.

JOSEPH STIGLITZ: QUE PASA EN EL MUNDO. La crisis financiera global y el incremento significativo del desempleo.

Qué pasa con el mundo.

Entrevista al premio Nobel de Economía antes de su llegada a la Argentina para hablar en ExpoManagement.

En estos días en los que la crisis originada en el mercado financiero de Estados Unidos hiere a todo el planeta, hay que reconocerle al economista Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía 2001, haber dicho una verdad, cuando años atrás advirtió que una de las lecciones sobre la inestabilidad del sistema capitalista es que ningún país se salva de ser vulnerable, sin importar “cuáles sean las políticas del Fondo Monetario Internacional que aplique”.

Justamente, Stiglitz se caracteriza por ser uno de los críticos más potentes de las recomendaciones y la forma de actuar de los organismos multilaterales de crédito. Los cuestionamientos comenzaron cuando el mundo entero sufría los efectos de la crisis del sudeste asiático, y no provinieron de alguien que estuviera por entonces lejos de esas instituciones: nacido en 1943 en Indiana, Estados Unidos, y doctorado en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, Stiglitz fue economista jefe y vicepresidente del Banco Mundial entre 1997 y 2000. Antes, había sido asesor del gobierno de Bill Clinton.

Según él relata en El malestar en la globalización, una de sus obras más leídas, su paso por esos cargos hizo que cambiara radicalmente su visión sobre la globalización y el desarrollo, al comprobar que la liberación de las fronteras que implica un mundo globalizado puede tener un efecto devastador para los países no desarrollados, afectando en medida preocupante los niveles de desempleo y pobreza. Todo depende, claro, de la forma en que se gestione la apertura, y en ese sentido, Stiglitz advierte que las políticas del FMI fueron perjudiciales y no hicieron más que empeorar las cosas en situaciones de crisis.

Stiglitz, que pasó como profesor por las universidades de Yale, Stanford, Princeton, Oxford y Columbia (dicho sea de paso, una vez comentó que sus mejores alumnos nunca fueron reclutados por el FMI), fue galardonado con el Nobel, junto a los economistas George Akerlof y Michael Spence, por su trabajo sobre las asimetrías de los mercados como hecho fundamental para comprender las causas de fenómenos como el desempleo o el racionamiento del crédito. Además, es autor de Comercio justo para todos , Los felices noventa y Cómo hacer que funcione la globalización .

El martes 28 de este mes estará en la Rural para hablar sobre la economía mundial. Aquí, en diálogo con LA NACION, un anticipo de su modo de ver la crisis.

-Usted ha destacado que la actual crisis financiera derivará en una crisis prolongada en Estados Unidos. Esto era verdad incluso antes de las conmociones más recientes, pero esta conmoción hace que el riesgo de una recesión prolongada se vuelva casi una certeza. En su opinión, ¿qué consecuencias habrá en el mercado laboral?

-No hay duda de que habrá un incremento significativo del desempleo. Los mercados laborales en baja también traerán como consecuencia que los salarios reales se estancarán. El problema en Estados Unidos es que el mercado laboral está afectado. Los trabajadores no se han recuperado plenamente de la última caída económica. La tasa de desempleo es del 6,1%, pero eso no incluye el desempleo disfrazado, por ejemplo, los trabajadores de jornada incompleta, pero no por su voluntad. Si éstos se incluyen, la tasa total de desempleo supera el 11%. El desempleo probablemente aumente a niveles que no se han visto por un cuarto de siglo. Quizás a niveles que no se ven desde la Gran Depresión.

-¿Cuáles serán las repercusiones en países como la Argentina, tanto en los mercados como en la economía real y el empleo? En el caso de nuestro país, hay quienes consideran que por las actuales condiciones fiscales y económicas se amortiguarán los posibles efectos, ¿está de acuerdo?

-En una economía global, todos los países se verán afectados, pero algunos más que otros, y la Argentina puede tener la suerte de ser uno de los menos afectados. Los que dependen de las exportaciones a Estados Unidos, como México, probablemente sufran mucho. Por ejemplo, los exportadores de minerales se ven afectados por la caída de los precios de los commodities. A la Argentina le puede ir relativamente bien por dos motivos. Primero había preocupación de que la economía estuviera recalentada y esto puede resolver en parte el problema. En segundo lugar, los precios de las exportaciones han estado a niveles récord. Aunque caigan de esos picos, seguirán siendo elevados en términos históricos. Es probable que los precios de los minerales caigan marcadamente, pero los precios de los granos, menos.

-¿Cree que la Argentina es considerado un país confiable por inversores extranjeros?
-No hay tal cosa como un mercado seguro. Quizá nunca lo hubo. Por mucho tiempo la gente creyó que el dólar era una moneda fuerte y estable. Pero no lo ha sido en los últimos ocho años. Por mucho tiempo se pensó que Estados Unidos nunca tendría una crisis financiera del tipo que está teniendo; era un rasgo especial de los países en desarrollo. Pero Estados Unidos tuvo malas macropolíticas, mala regulación, procesos políticos fallidos y liderazgo débil. Quizá la Argentina haya tenido más subidas y bajadas que muchos otros países. Pero en general su crecimiento en el último lustro ha sido impresionante y a los inversores, si hubieran invertido hace 4 o 5 años aquí, les habría ido bien.

-¿Qué responsabilidad tienen los ejecutivos de compañías financieras en la crisis según su visión?

-Los ejecutivos de las compañías financieras tienen mucha responsabilidad por la crisis. El problema fue que el sistema financiero -y aún más sus ejecutivos- tenía incentivos que no estaban bien alineados con las necesidades de nuestra economía y nuestra sociedad. Cuando a la compañía le iba bien, los CEO tuvieron alta paga en opciones accionarias; cuando la compañía tenía malos resultados, su compensación era casi igual de alta, pero tomando otras formas. Hubo mucho uso de premios, pero la paga alentaba a concentrarse en el corto plazo y a correr riesgos excesivos. Compartieron las ganancias y no las pérdidas; si correr riesgos llevaba a altas ganancias hoy y grandes pérdidas mañana, los inversores podían terminar perdiendo, pero los ejecutivos de Wall Street se quedaron con sueldos enormes.

-Deberían entonces asumir las pérdidas.

-Se los premió en forma generosa, presumiblemente por manejar el riesgo y asignar el capital, lo que se suponía que debía mejorar la eficiencia de la economía tanto como para justificar su generosa compensación. Pero asignaron mal el capital, manejaron mal el riesgo, crearon el riesgo. En la economía ambiental hay un concepto básico llamado el principio de que el que poluciona paga . Es una cuestión de equidad, pero también de eficiencia. Wall Street ha polucionado nuestra economía con hipotecas tóxicas. Ahora debería pagar la limpieza.

-¿Quiénes más son responsables de esta crisis?

-Los ejecutivos financieros no son los únicos responsables de la crisis. Las agencias de calificación de riesgo tuvieron un rol crítico. Creyeron en la alquimia financiera, que podía convertir hipotecas subprime con calificación F en activos con calificación A, lo suficientemente seguros como para que los tuvieron fondos de pensión. Esto ayudó a asegurar el flujo de fondos a hipotecas riesgosas. Las autoridades también tienen responsabilidad por la crisis. Eliminamos las antiguas normativas y no hicimos nada para responder a los nuevos desafíos asegurándonos de que los mercados del siglo XXI funcionen bien.

-¿Usted cree que los CEO y los gerentes generales enfrentan ahora nuevos desafíos con relación a la capacitación?

-Por cierto que sí. El mundo está cambiando rápidamente y los CEO y gerentes generales tienen que adaptarse. Hay nuevas tecnologías, nuevos mercados y, ahora mismo, un nuevo panorama financiero.

-¿Este nuevo escenario limitará los efectos posibles de las medidas estatales que tienden a buscar la equidad social?

-En realidad, el nuevo escenario en EE.UU. ofrece nuevas oportunidades. Para que nuestra economía siga creciendo necesitaremos un programa de estímulos/recuperación. El paquete de estímulos de febrero estuvo mal diseñado y sus efectos anémicos fueron contrabalanceados por los precios del petróleo y los alimentos por las nubes. Dado el enorme incremento en el déficit en los últimos siete años (de US$ 5700 millones a más de US$ 9 billones, y eso no incluye las cuentas aún por pagar por las guerras de Irak y Afganistán, o el costo del rescate) tenemos que estar seguros de obtener el mayor efecto por cada dólar, el mayor estímulo. EE.UU. tiene el peor sistema para contención del desempleo de todos los países industrialmente avanzados, se mida en términos de cobertura, de duración o de la fracción del ingreso que se reemplaza. Un mayor gasto en seguro de desempleo y la ayuda a los estados y municipalidades estimulan la economía al mismo tiempo que promueven la equidad social.

-¿Qué puede hacerse para evitar el agravamiento de la desigualdad social debido a la recesión?

-Es probable que esta recesión sea particularmente dura para los estado-unidenses de más bajos ingresos. Millones de hogares de clase media han visto marchitarse su valor neto (activos menos obligaciones) como resultado de la caída del valor de los hogares, mayor deuda personal, caída del ahorro y salarios estancados o declinantes, todo lo cual se agrava por el colapso de las bolsas. La competencia extranjera, la debilidad de los sindicatos, la quiebra del contrato social, que gobiernan la manera en que se dividen los ingresos entre la administración empresaria y los trabajadores, y un débil mercado laboral han conspirado contra el trabajador promedio.

-¿Qué se puede hacer al respecto?

-El paso más importante que podemos dar es asegurarnos de que la recesión sea lo más corta y poco profunda que sea posible. Hay necesidad de un paquete de estímulo efectivo. Uno de los problemas que subyace a estas conmociones financieras es la gran cantidad de casas que se rematarán, principalmente de los estadounidenses de más bajos ingresos. Podemos hacer que la vivienda sea más accesible para los estadounidenses pobres y de ingresos medios, por ejemplo, convirtiendo nuestras deducciones hipotecarias en un crédito impositivo que se pueda cobrar en efectivo.

-Muchos se quedarán sin su casa…

-Echar a los pobres de sus hogares porque no pueden pagar sus hipotecas no sólo es trágico, no tiene sentido. Todo lo que sucede es que la propiedad se deteriora y la gente echada se muda a otra parte. El banquero de corazón más duro debería entender la cuestión económica básica: los bancos pierden dinero cuando liquidan casas; las casas vacantes comúnmente se venden por mucho menos que si se viviera en ella y se las cuidara. Si los bancos no renegocian, deberíamos tener un procedimiento de quiebra especial, expedito, similar a lo que hacemos para las corporaciones bajo el capítulo 11 de la ley del quiebras, que permita a la gente conservar sus casas y reestructurar sus finanzas.

-¿Qué cree que sucederá con los niveles inflacionarios en el mundo y por qué? ¿Cómo afectará esto a la gente que vive de su salario y no tiene ahorros?

-Hasta hace poco, el mundo estaba muy preocupado por la inflación, con los incrementos en los precios de alimentos y el petróleo. Pero la crisis financiera global ha hecho caer el precio del petróleo muy rápido. Los temores a la inflación se han reducido al crecer los temores por la recesión. Sin duda hay quienes ven el inmenso gasto de EE.UU. -todo financiado con déficit- incluyendo los rescates y están seguros de que eso hará que aumente la inflación. Yo estoy menos preocupado. Gran parte del dinero simplemente irá a apuntalar los balances de los bancos, para reemplazar el capital que desapareció al quedar créditos sin pagar. En el peor de los casos esto inducirá a los bancos a reducir en algo el crédito que de otro modo hubiesen otorgado. Es improbable que lleve a una expansión masiva del crédito. En síntesis, ayudará a evitar una recesión profunda.

-¿Cuál podría ser un refugio contra la crisis: comprar divisas, dólares, euros, oro, etcétera?
-No hay ningún refugio real en un mundo marcado por el tipo de inestabilidad que hemos visto. En períodos de turbulencia a menudo sube el precio del oro, pero desde un punto de vista de más largo plazo, las sociedades tienen que hacer inversiones reales -en fábricas y nuevos sectores de servicios y en la producción agropecuaria- y sólo a través de tales inversiones puede lograrse la prosperidad.

-¿Cree que habrá realmente un cambio en el sistema capitalista? ¿En qué sentido?
-El capitalismo no sólo debe cambiar, va a cambiar y ha estado cambiando. El rescate del sistema financiero de EE.UU. puede representar un punto de viraje. En un sentido, la caída de Wall Street es para el fundamentalismo de mercado -la creencia de que los mercados por sí mismos se corrigen- lo que la caída del Muro de Berlín fue para el comunismo. Los mercados no pudieron cuidarse solos; tuvieron que recurrir al estado para sobrevivir. Los mercados no asignaron bien los recursos. Está claro que en la nueva forma, el gobierno tendrá que asumir un rol mayor. Si el Estado debe rescatar a los mercados cuando fallan tanto, el Estado tiene que asegurar que se reduzcan las probabilidades de que esto suceda. Lo paradójico de este episodio es que parte del problema de Wall Street se dio por su intento de explotar a los pobres. Muchas de las hipotecas subprime involucraron préstamos depredadores. Los lobbistas del sector trabajaron duro para evitar que se impusieran normativas que hubiesen restringido estos préstamos. Ahora Wall Street -así como el resto del país- está soportando las consecuencias de esta avaricia descontrolada.

Los objetivos de la globalización han estado estrechamente ligados a los fundamentalistas de mercado, la ideología del libre mercado y la liberalización financiera. En esta crisis vemos que fallan las instituciones más orientadas al mercado en la economía más orientada al mercado y corren en busca de la ayuda del estado. Creo que va a haber cautela desde ahora en más respecto de las doctrinas de libre mercado sin ataduras. Parte del mantra de la globalización es la marcha del capitalismo al estilo de EE.UU., y ahora les va a resultar mucho más difícil vender sus ideas.

La buena noticia es que quizás esto nos permita comenzar a cambiar las instituciones y las reglas que gobiernan la globalización, para hacer que la globalización funcione o al menos funcione mejor para los países en desarrollo.

-Expomanagement también invita a Muhammad Yunus. ¿Cree que los grandes bancos también considerarán los micro créditos?

-El micro crédito se ha demostrado una manera efectiva de ayudar a los pobres. Pero los programas de micro crédito más exitosos, incluyendo el Grameen Bank de Muhammad Yunus, no están motivados por las ganancias y tienen objetivos sociales más abarcantes. Algunos bancos creen fuertemente que deben concentrarse en aumentar las ganancias para sus accionistas; otros piensan que deben tener un compromiso más amplio con el desarrollo de la comunidad. El micro crédito tiene más sentido para este último grupo.

Por Silvia Stang y Paula Urien

De la Redacción de LA NACION

Traducción: Gabriel Zadunaisky

Una estrategia para humanizar la globalización

Por Supachai Panitchpakdi

MAYO 2011 (IPS) – En las dos últimas décadas se ha afirmado a menudo que la liberalización comercial puede ser una fuerza positiva para el desarrollo. Durante ese período, los países menos desarrollados (PMD) se convirtieron en algunas de las economías más abiertas. Pero una mayor apertura de los mercados de los PMD afectó a sus poblaciones de modo diferenciado, escribe Supachai Panitchpakdi, Secretario General de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo y ex Director General de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

En general, la liberalización comercial puede tener fuertes efectos redistributivos dentro la economía que potencialmente beneficien a algunos sectores y perjudiquen a otros. A un nivel menos general, tales efectos pueden magnificar o reducir las disparidades existentes entre diferentes grupos basados en el género, la pertenencia a etnias, la clase social o la geografía. En particular, las políticas comerciales pueden tener fuertes impactos diferenciales en hombres y mujeres. El grado de diferencia dependerá de una serie de factores, incluyendo los existentes patrones de género dentro de la división del trabajo, las desigualdades económicas estructurales o el nivel educativo.

Cuando se consideran reformas comerciales es crucial para los gobernantes anticipar como afectarán la redistribución de puestos de trabajo y riqueza a nivel sectorial y prevenir la profundización de la polarización y de la exclusión social.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) ha subrayado que una constante de las últimas dos décadas fue la desconexión entre el crecimiento económico y el desarrollo social. Una era de globalización que se definió por la apertura del comercio y los libres flujos de capital ha dejado a muchos países con un incremento de la disparidad en los ingresos y una creciente desigualdad social, incluso en economías que han registrado altos niveles de crecimiento económico. La crisis financiera de 2008/9 ha mostrado que la globalización necesita ser conducida por una agenda de desarrollo en la cual el Estado juegue un papel más fuerte a través de políticas, reglamentaciones e instituciones.

Modernidad líquida y fragilidad humana; de Zygmunt Bauman a Sloterdijk.

En Modernidad Líquida [1] Zygmunt Bauman [2] explora cuáles son los atributos de la sociedad capitalista que han permanecido en el tiempo y cuáles las características que han cambiado. El autor busca remarcar los trazos que eran levemente visibles en las etapas tempranas de «la acumulación» pero que se vuelven centrales en la fase tardía de la modernidad. Una de esas características es el individualismo que marca nuestras relaciones y las torna precarias, transitorias y volátiles. La modernidad líquida es una figura del cambio y de la transitoriedad: «los sólidos conservan su forma y persisten en el tiempo: duran, mientras que los líquidos son informes y se transforman constantemente: fluyen. Como la desregulación, la flexibilización o la liberalización de los mercados» [3].  

      Bauman no ofrece teorías o sistemas definitivos, se limita a describir nuestras contradicciones, las tensiones no sólo sociales sino también existenciales que se generan cuando los humanos nos relacionamos.

      La caracterización de la modernidad como un «tiempo líquido» —la expresión, acuñada por Zygmunt Bauman [4] —da cuenta del tránsito de una modernidad «sólida» —estable, repetitiva— a una «líquida» —flexible, voluble— en la que los modelos y estructuras sociales ya no perduran lo suficiente como para enraizarse y gobernar las costumbres de los ciudadanos y en el que, sin darnos cuenta, hemos ido sufriendo transformaciones y pérdidas como el de «la duración del mundo», vivimos bajo el imperio de la caducidad y la seducción en el que el verdadero «Estado» es el dinero. Donde se renuncia a la memoria como condición de un tiempo post histórico. La modernidad líquida esta dominada por una inestabilidad asociada a la desaparición de los referentes a los que anclar nuestras certezas.

2.- La fragilidad de los vínculos humanos.    

  La incertidumbre en que vivimos se corresponde a transformaciones como el debilitamiento de los sistemas de seguridad que protegían al individuo y la renuncia a la planificación de largo plazo: el olvido y el desarraigo afectivo se presentan como condición del éxito. Esta nueva (in)sensibilidad exige a los individuos flexibilidad, fragmentación y compartimentación de intereses y afectos, se debe estar siempre bien dispuesto a cambiar de tácticas, a abandonar compromisos y lealtades. Bauman se refiere al miedo a establecer relaciones duraderas y a la fragilidad de los lazos solidarios que parecen depender solamente de los beneficios que generan. Bauman se empeña en mostrar cómo la esfera comercial lo impregna todo,  que las relaciones se miden en términos de costo y beneficio  —de «liquidez» en el estricto  sentido financiero.

3.- Superfluidad y desvinculación. 

      Bauman se vale de conceptos tan provocadores como el de «desechos humanos» para referirse a los desempleados (parados), que hoy son considerados «gente superflua, excluida, fuera de juego». Hace medio siglo los desempleados formaban parte de una reserva del trabajo activo que aguardaba en la retaguardia del mundo laboral una oportunidad. Ahora, en cambio, «se habla de excedentes, lo que significa que la gente es superflua, innecesaria, porque cuantos menos trabajadores haya, mejor funciona la economía». Para la economía sería mejor si los desempleados desaparecieran. Es el Estado del desperdicio, el pacto con el diablo: la decadencia física, la muerte es una certidumbre que azota. Es mejor desvincularse rápido, los sentimientos pueden crear dependencia. Hay que cultivar el arte de truncar las relaciones, de desconectarse, de anticipar la decrepitud, saber cancelar los «contratos» a tiempo. 

4.- Decrepitud; estados transitorios y volátiles. 

      El amor, y también el cuerpo decaen. El cuerpo no es una entelequia metafísica de nietzscheanos y fenomenólogos. No es la carne de los penitentes ni el objeto de la hipocondría dietética. Es el jazz, el rock, el sudor de las masas. Contra las artes del cuerpo, los custodios de la vida sana hacen del objeto la prueba del delito. La «mercancía», el «objeto malo» de Mélanie Klein aplicado a la economía política, es la extensión del cuerpo excesivo. Los placeres objetables se interpretan como muestra de primitivismo y vulgaridad masificada. 

      ¿Quién soy? Esta pregunta sólo puede responderse hoy de un modo delirante, pero no por el extravío de la gente, sino por la divagación infantil de los grandes intelectuales. Para Bauman la identidad en esta sociedad de consumo se recicla. Es ondulante, espumosa, resbaladiza, acuosa, tanto como su monótona metáfora preferida: la liquidez. No sería mejor hablar de una metáfora de lo gaseoso. Porque lo líquido puede ser más o menos denso, más o menos pesado, pero desde luego no es evanescente. Sería preferible pensar que somos más bien «densos»como la imagen de la Espuma que propone Sloterdijk para cerrar su trilogía Esferas, allí con la implosión de las esferas— se intenta dar cuenta del carácter multifocal de la vida moderna, de los movimientos de expansión de los sujetos que se trasladan y aglomeran hasta formar espumas donde se establecen complejas y frágiles interrelaciones, carentes de centro y en constante movilidad expansiva o decreciente [5].  

      La imagen de la espuma [6]  es funcional para describir el actual estado de cosas, marcado por el pluralismo de las invenciones del mundo, por la multiplicidad de micro-relatos que interactúan de modo agitado, así como para formular una interpretación antropológico-filosófica del individualismo moderno. Con ello Espumas responde a la pregunta de cuál es la naturaleza del vínculo que reúne a los individuos, formando lo que la tradición sociológica llama «sociedad», el espacio interrelacional del mundo contemporáneo. 

      Sloterdijk, como en su momento lo hiciera Bauman [en una empresa de menor aliento que Esferas], quiere describir con su metafórica de la Espuma un agregado de múltiples celdillas, frágiles, desiguales, aisladas, permeables, pero sin efectiva comunicación. La esfera deja así de ser la imagen morfológica del mundo poliesférico que habitamos para dar paso a la espuma. Fragilidad, ausencia de centro y movilidad expansiva o decreciente son las características esta nueva estructura que mantiene una «estabilidad por liquidez», divisa posmoderna que refleja la íntima conformación de la espuma.

5.- Desterritorialización.

      Lo «líquido» de la modernidad —volviendo a  la concepción de  Baumam—  se refiere a la conclusión de una etapa de «incrustación» de los individuos en estructuras «sólidas», como el régimen de producción industrial o las instituciones democráticas, que tenían una fuerte raigambre territorial. Ahora, «el secreto del éxito reside (…) en evitar convertir en habitual todo asiento particular». La apropiación del territorio ha pasado de ser un recurso a ser un lastre, debido a sus efectos adversos sobre los dominadores: su inmovilización, al ligarlos a las inacabables y engorrosas responsabilidades que inevitablemente entraña la administración de un territorio.

6.- Adicción a la seguridad y miedo al miedo.

      Nuestras ciudades, afirma Bauman, son metrópolis del miedo, lo cual no deja de ser una paradoja, dado que los núcleos urbanos se construyeron rodeados de murallas y fosos para protegerse de los peligros que venían del exterior. Lo que Sloterdijk llamó «la ciudad amurallada» [7] hoy ya no es un refugio, sino la fuente esencial de los peligros.

      Nos hemos convertidos en ciudadanos «adictos a la seguridad pero siempre inseguros de ella» [8], lo aceptamos como si fuera lógico, o al menos inevitable, hasta tal punto que, en opinión de Zygmunt Bauman, contribuimos a «normalizar el estado de emergencia».

      El miedo es más temible cuando es difuso, disperso, poco claro; cuando flota libre, sin vínculos, sin anclas, sin hogar ni causa nítidos; cuando nos ronda sin ton ni son; cuando la amenaza que deberíamos temer puede ser entrevista en todas partes, pero resulta imposible situarla en un lugar concreto. «Miedo» es el nombre que damos a nuestra incertidumbre: a nuestra ignorancia con respecto a la amenaza y a lo que no se puede hacer para detenerla o para combatirla [9].

      Los temores son muchos y variados, reales e imaginarios… un ataque terrorista, las plagas, la violencia, el desempleo, terremotos, el hambre, enfermedades, accidentes, el otro… Gentes de muy diferentes clases sociales, sexo y edades, se sienten atrapados por sus miedos, personales, individuales e intransferibles, pero también existen otros globales que nos afectan a todos, como el miedo al miedo…

      Los miedos nos golpean uno a uno en una sucesión constante aunque azarosa, ellos desafían nuestros esfuerzos (si es que en realidad hacemos esos esfuerzos) de engarzarlos y seguirles la pista hasta encontrar sus raíces comunes, que es en realidad la única manera de combatirlos cuando se vuelven irracionales. El miedo ha hecho que el humor del planeta haya cambiado de manera casi subterránea.

7.- Mundo globalizado y policéntrico.

      El dominio económico y militar europeo no tuvo rival los cinco últimos siglos, de manera que Europa actuaba como punto de referencia y se permitía premiar o condenar las demás formas de vida humana pasadas y presentes, como una suerte de corte suprema. Bastaba con ser europeo para sentirse dueño del mundo, pero eso ya no ocurrirá más: pueblos que hace sólo medio siglo se postraban ante Europa muestran una nueva sensación de seguridad y autoestima, así como un crecimiento vertiginoso de la conciencia de su propio valor y una creciente ambición para obtener y conservar un puesto destacado en este nuevo mundo multicultural, globalizado y policéntrico.

      Sociólogos especializados en movimientos migratorios y demógrafos prevén que el número de musulmanes que vive en Europa puede duplicarse nuevamente para el año 2015. La Oficina de Análisis Europeos del Departamento de Estado de Estados Unidos calcula que el 20% de Europa será musulmana en el año 2050 [10], mientras otros predicen que un cuarto de la población de Francia podría ser musulmana en el año 2025 y que si la tendencia continúa, los musulmanes superarán en número a los no musulmanes en toda Europa occidental a mediados de este siglo, puestas así las cosas, Europa será islámica a finales de este siglo.

      A este respecto y volviendo sobre los miedos globales, pensemos en la  inestabilidad generada por los atentados de Nueva York, allí sin duda tuvo lugar  una mutación del terrorismo, el 11 de septiembre de 2001 marca un cambio de época en la historia del miedo;  así el régimen del sabotaje y la lógica del pánico vino a ser el argumento central de la política y la base de justificación de una política exterior norteamericana que sembraría otros miedos que nos marcarían a fuego, como los atentados de Atocha  —el 11-M.


8.- El régimen del sabotaje y la lógica del pánico como argumento central de la política en Sloterdijk [11].

      Como crónica de las relaciones entre teoría y política de Estado, cabe apuntar que cuando Sloterdijk fue convocado por el canciller Schröder para debatir sobre las consecuencias del nuevo escenario mundial en la era del atmo-terrorismo y las guerras de rehenes,[12] Sloterdijk se refirió al binomio miedo y seguridad, en relación con la política exterior estadounidense, que suele presentar Washington bajo la rúbrica «intereses de seguridad». Destacó el filósofo cómo «vivimos en una sociedad obsesionada por la seguridad», por las pólizas y las políticas de climatización [13] corriendo el riesgo de perder nuestra libertad. Se refirió también al miedo como un elemento clave para el desarrollo del intelecto. «El miedo —señaló Sloterdijk—  [14] está al comienzo del intelecto, el miedo de alguna manera hizo al hombre». 

      La amenaza fundamentalista, que parecía una amenaza periférica, se ha desplazado hacia el centro, rumbo a una hegemonía que a los ojos de muchos resulta pavorosa. Hoy un grupo, monitoreando artefactos desde las montañas más remotas y más miserables del mundo, es capaz de hacer estallar el icono más importante del poderío económico global, como son las Torres Gemelas.

      Frente a esto las reacciones neoliberales contra el terror son siempre inadecuadas, puesto que magnifican el fantasma insustancial de Al Qaeda, ese conglomerado de odio, desempleo y citas del Corán, hasta convertirlo en un totalitarismo con rasgos propios, y algunos, incluso, creen ver en él un «fascismo islámico» que, no se sabe con qué medios imaginarios, amenaza a la totalidad del mundo libre. Dejaremos abierta la pregunta por los motivos que han conducido a aquella infravaloración y a esta magnificación. Sólo esto es seguro: los realistas se hallan de nuevo en su elemento; por fin pueden ponerse, una vez más, al frente de los irresolutos, con los ojos clavados en el fantasma del enemigo fuerte, medida antigua y nueva de lo real. Con el pretexto de la seguridad, los voceros de la nueva militancia dan rienda suelta a tendencias autoritarias cuyo origen hay que buscar en otro sitio; la angustia colectiva, cuidadosamente mantenida, hace que la gran mayoría de los mimados consumidores de seguridad de Occidente se sume a la comedia de lo inevitable.

N O T A S


[1]  BAUMAN,  Zygmunt, Modernidad líquida,  Editorial Fondo de Cultura Económica, México DF, 2003
[2] Jubilado emérito por la Universidad de Leeds, ciudad inglesa en la que vive desde hace más de treinta años, Zygmunt Bauman contempla su vida con más optimismo que nostalgia. Atrás quedó su Polonia natal, de donde huyó con su familia judía del terror nazi de 1939, rumbo a la Unión Soviética. Tras su paso por el ejército polaco en el frente ruso, regresó a Polonia y fue profesor en la Universidad de Varsovia durante años, pero una feroz campaña antisemita le hizo exiliarse de nuevo en 1968. La Universidad de Tel Aviv fue su destino, tampoco definitivo, porque también ha impartido clases en Estados Unidos y Canadá. Tres años más tarde se instaló en Gran Bretaña, donde sigue viviendo, rodeado de libros y recuerdos de una Europa que ya no existe y que sigue resultando, tras un siglo convulso, una «aventura inacabada». De eso tratan sus últimos libros publicados en España.
[3]  BAUMAN, Zygmunt, Modernidad líquida,  Editorial Fondo de Cultura Económica, México DF, 2003
[4]  BAUMAN, Zygmunt, Modernidad líquida,  Editorial Fondo de Cultura Económica, México DF, 2003.
[5] VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “Peter Sloterdijk; espumas, mundo poliesférico y ciencia ampliada de invernaderos” En Konvergencias: Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, ISSN 1669-9092, Nº. 16, 2007 , 217-228  http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2377372&orden=135468&info=link
[6] SLOTERDIJK, Peter, Esferas III , Espumas, Editorial Siruela, Barcelona, 2005
[7] SLOTERDIJK, Peter,  Esferas II, Editorial Siruela,  Madrid, 2004
[8] BAUMAN, Zygmunt, Miedo líquido. La sociedad contemporánea y sus temores, Paidos, Barcelona, 2007.
[9] Ibid.
[10] RODRÍGUEZ MAGDA, Rosa M., Migraciones, Monográfico, Revista Debats Nº 99, 2008, Institució Alfons el Magnànim, Valencia, España
[11] VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, Peter Sloterdijk; Temblores de aire, atmoterrorismo y crepúsculo de la inmunidad., En NÓMADAS,  Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas. Universidad Complutense de Madrid, | ISSN 1578-6730, Nº. 17, 2008, págs. 159-170
http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2518577&orden=146944&info=link
[12] VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, Peter Sloterdijk; miembro de la Academia de las Artes de Berlín y de ‘Das Philosophische Quartett’, en Escáner Cultural, Revista de arte contemporáneo y nuevas tendencias, Nº 96, 2007, Santiago, http://revista.escaner.cl/node/273
[13] VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, Peter Sloterdijk;. Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, En Debats, ISSN 0212-0585, Nº 94, 2006, págs. 6-13, Valencia; y Eikasia, Revista de Filosofía, 5 (julio 2006); http://www.revistadefilosofia.com/SLOTERDIJK.pdf
[14] SLOTERDIJK, Peter, Temblores de aire, en las fuentes del terror, Ed. Pre-Textos, Valencia 2003.


Los éxitos de China también lo son para el mundo

Por Ding Dawei, corresponsal del Diario del Pueblo en Madrid

En los últimos dos años la economía china se ha desarrollado de modo estable y continuo, a la par que avanza a pasos firmes el socialismo con peculiaridades chinas, a pesar de la crisis financiera global, dijo el señor Maestro, experto español en asuntos chinos, al ser entrevistado por el corresponsal del Diario del Pueblo en Madrid.

Cuando la economía mundial sufre la crisis, la economía china ha superado múltiples dificultades y ha logrado un rápido desarrollo, atrayendo la atención del mundo y mostrando su enorme vitalidad y capacidad de enfrentar la presión, comentó Esteban, investigador del Centro de Estudios sobre Asia Oriental, de la Universidad Autónoma de Madrid, España.

Los dos estudiosos expresaron su apoyo al 12mo Plan Quinquenal de China. Maestro cree que el programa está basado en la realidad, en correspondencia con el estilo que ha adoptado siempre el Gobierno chino. Este programa destaca por su clarividencia y realismo, al delinear las pautas a seguir en el desarrollo y construcción de la modernización en los cinco años venideros. Durante ese lapso de tiempo, la economía china permanecerá apegada a una ruta de desarrollo sano, tanto en lo cuantitativo como en el terreno cualitativo. Ambos expertos destacaron el acelerado cambio de la modalidad de desarrollo económico chino, la cual califican de muy apropiada.

Maestro dijo que la propuesta de acelerar el cambio de la modalidad de desarrollo económico muestra que el Gobierno chino es consciente de la realidad de su país. El Gobierno chino ha comenzado a impulsar oportunamente el cambio de modalidad de desarrollo agrícola y promover la modernización de este sector.

Los campesinos representan la mayoría de la población china. El desarrollo de las zonas rurales no solo contribuye a ampliar la demanda interna sino que también ayuda a neutralizar las diferencias entre las zonas rurales y las urbanas, promoviendo así el desarrollo científico y coordinado de toda sociedad china.
Por su parte, Esteban dijo que la ampliación de la demanda interna es una medida política muy apropiada. La promoción activa del incremento de la demanda interna contribuye a aliviar la dependencia china de la exportación y a desarrollar la economía de manera equilibrada y rápida.

Esteban cree que la clave en el desarrollo futuro radicará en la efectiva aplicación del programa para alcanzar las metas planeadas. Si se aplica a cabalidad el programa, el desarrollo económico chino tendrá positivas perspectivas de desarrollo.

Esteban dijo que el desarrollo económico chino ha beneficiado a los pueblos chino y del mundo. Centenares de millones de chinos se han beneficiado del desarrollo económico del país, lo que ha permitido a muchos librarse de la pobreza, algo positivo asimismo para todo el mundo. Además, los productos baratos y de buena calidad hechos en China han llegado a consumidores de todo el mundo, lo que reviste un significado extraordinario. Muchos países en vías de desarrollo han participado en la cadena industrial mundial mediante la exportación de materias primas a China, lo que les ha ofrecido oportunidades de aumentar sus ingresos.

Al comentar las medidas del Gobierno chino destinadas a mejorar la vida de su pueblo, Maestro consideró que China ha hecho ingentes esfuerzos para eliminar la pobreza y ha logrado notables éxitos. Le asiste la convicción de que con la aplicación del programa, China promoverá el establecimiento y fortalecimiento del sistema de garantía social. (Pueblo en Línea)

16/03/2011

¡A conquistar el mundo!

A medida que la tecnología ha hecho del planeta un pañuelo, las universidades han enfocado sus esfuerzos hacia el mundo. “La globalización impone retos particulares a las universidades”, afirma Christine Shiel, directora del Centro de Perspectivas Globales de la Universidad de Bournemouth, en Inglaterra. Según Shiel, estas instituciones educativas ya funcionan como una multinacional: tienen varias sedes y, como si fuera un intercambio de bienes y servicios, hay entre ellas un flujo de estudiantes, profesores y conocimiento. El compromiso que tiene la academia con la sociedad también supera las fronteras. “El ideal es que estas instituciones contribuyan a alcanzar metas globales”, añade.

Colombia no es la excepción, por lo que es necesario que sus egresados tengan conocimientos que puedan ser puestos al servicio de la sociedad global. De acuerdo con Jamshed Bharucha, vicepresidente de la Universidad Tufts de Massachusetts, el poder de cambio que tienen los estudiantes que se adaptan al mundo globalizado es poderoso. “Necesitamos que más universidades se unan para traducir el conocimiento en transformación. Es necesario reestructurar las instituciones para que preparen mejores estudiantes que aprendan y exploren el mundo. Sus acciones son un fuego de innovación cuyos alcances aún no podemos entender”.

Manos a la obra

El camino hacia la globalización tiene dos partes: internacionalizar la educación de los colombianos y vender al país como un destino educativo. Para lograr el primer objetivo, las universidades actualmente han integrado un amplio abanico de programas que van desde intercambios hasta giras académicas (ver recuadro). La Universidad de La Salle, en Bogotá, es una de ellas. “Nos hemos propuesto buscar alternativas que les permitan a nuestros estudiantes una comprensión más amplia del mundo, para formar jóvenes intelectualmente capaces, a la vanguardia de la internacionalización del conocimiento y que puedan traer experiencias significativas para el avance del país”, dice Giovanni Anzola, jefe de Relaciones Internacionales e Interinstitucionales de la universidad.

“Un estudiante que domine otro idioma y conozca otras culturas y sociedades es una mina de oro que todo el mundo quiere explotar -dice Melanie Blanchard, directora de Internacionalización de la Escuela de Ingeniería de Antioquia (EIA)-. En un mundo globalizado no podemos pensar en un ingeniero, ni en ningún otro profesional, que no se mueva como pez en el agua en un ambiente internacional. Deben conocer las costumbres norteamericanas, saber los protocolos de comportamiento cuando negocian con un chino y deben tener todas las herramientas para poder realizar trabajos en equipo con personas de otras nacionalidades”. Para la EIA, garantizar en sus egresados una educación internacional es darles un añadido académico muy importante.

Por otra parte, las universidades colombianas están trabajando para posicionarse como un destino académico, bien sea en términos de un intercambio cultural o para aprender y perfeccionar el español. Por ejemplo, en la Universidad La Gran Colombia actualmente hay estudiantes de España y México. “Esto fue posible gracias a los convenios que tenemos con múltiples universidades extranjeras”, afirma el rector de la institución, José Galat, quien añade que han recibido una propuesta de España para establecer en ese país una sede de La Gran Colombia.

El intercambio también se extiende a los profesores. Según el decano de la Escuela de Empresa de la Universidad Sergio Arboleda, Álvaro Cala Hederich, esta es una excelente manera de intercambiar conocimientos y métodos pedagógicos. “Tenemos docentes provenientes de universidades convenio que vienen durante semanas a impartir clases y conferencias. Además, hay algunos que hacen investigación conjunta con nuestros profesores”.

Para entenderse con el mundo hay que hacerlo en los mismos términos. A la par de los programas de internacionalización, las universidades adelantan proyectos de acreditación de calidad académica que son regidos por modelos internacionales. La globalización de la educación superior ya lleva años en proceso y sus frutos se están empezando a ver: los egresados colombianos educados bajo este concepto son ahora ciudadanos del mundo.

Mundo consumo, de Zygmunt Bauman

El ganador del Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales 2010 Zygmun Bauman (1925), publica en España un nuevo título: ‘Mundo consumo’ (Paidós, 2010, disponible en FantasyTienda). Un análisis en profundidad desarrollado, desde la perspectiva de la ética social, de su concepto y obra más reconocida: ‘Modernidad líquida’ (FCE, 1999), dentro del marco de una imparable globalización que no sólo progresa cada vez más rápido en su objetivo de derrumbe de barreras e integración de tiempos y espacios, sino que también acelera la vida de las personas hasta convertir las “sólidas” certezas de antaño (articuladas para perdurar toda una vida, y quizás permanecer eternamente) en “líquidas” (apenas ciertas durante el tiempo que dura su enunciado).

Bauman ha sido el primer analista social que, de forma paralela al tan socorrido deconstructivismo y relativismo postmoderno –y su centrar el foco en el fin de la modernidad a partir de la parcialidad de cualquier realidad y la consiguiente imposibilidad de una verdad o certeza indiscutible, ha observado una modernidad en cambio que, lejos todavía de acabarse, sobrevive a los nuevos tiempos a partir de una adaptación y/o transformación esencial: la certeza moderna ha acortado extraordinariamente la durabilidad de su validez, en paralelo al sentido del tiempo que la aceleración global ha imprimido a la humanidad. Expliquémoslo de forma sencilla diciendo que: cuanto más rápido se suceden los acontecimientos que constituyen la vida de las personas, menos duran para ellas las certezas correspondientes al sentido (porqué)  y

objetivos (para qué) de su vida.

En la modernidad líquida de Bauman nadie tiene el control porque la velocidad, la rapidez sin sentido y la fugacidad, son un fin en sí mismas. Vivir deprisa, vivir el presente, esclavizados por el carpe diem, por el ansia de una felicidad sucesiva e interminable… es todo cuanto podemos/queremos ser.

En la explicación de Bauman es básico el contexto del capitalismo global, quizás más comprensible si tomamos prestado el concepto de ‘turbocapitalismo’ acuñado por Edward Luttwak (Crítica, 2001), en el que todo se sucede vertiginosamente, en el que las actualizaciones y novedades han convertido nuestro presente en un constante ‘dejar pasar’, donde o las oportunidades se aprovechan en el breve instante que se nos presentan y nos resultan útiles, o rápidamente se convierten en un pasado fugaz e irrepetible, inservible e inútil. Pues estas actualidades y novedades se conciben, precisamente, con el sentido de ser rápidamente inutilizadas, substituidas, y recicladas.

Otras innegables influencias de Bauman, Jean Baudrillard y Pierre Bourdieu, nos permiten comprender cuál y cómo es el nuevo ser humano que vive y construye esa ‘modernidad líquida’ a través de una actividad tan natural e inherente (a este nuevo mundo) como el consumo. Para eso debemos comprender y superar el sentido de la moda, debemos mirar más allá de la fugacidad con la que se renueva el fondo de armario, de lo pasajero del estilo en el vestir… y fijarnos cómo ese sentido de lo fugaz y lo pasajero se ha extendido a todo el sistema de objetos y símbolos con los que convivimos cotidianamente. La distinción entre “objeto perdurable” y “objeto no perdurable” se ha roto, incluso la distinción entre objeto y no-objeto.

Preguntémonos: cada vez que, conectados a internet, pulsamos el botón “actualizar ahora” ¿qué es lo que estamos “actualizando”?, ¿el ordenador? (objeto), el programa (no objeto), ¿ambas cosas? Y ¿qué sentido tiene esta actualización?, ¿qué aporta?, aún más, ¿cuántas veces no desconocemos el sentido de lo que estamos actualizando y pulsamos ese botón, únicamente, para sentir que somos nosotros los “actualizados”?, ¿y quién es el que marca, cómo y para qué, ese sentido del tiempo?, ¿quién controla el sentido y la velocidad de las manijas de nuestro reloj social?

En la modernidad líquida de Bauman nadie tiene el control porque la velocidad, la rapidez sin sentido y la fugacidad, son un fin en sí mismas. Vivir deprisa, vivir el presente, esclavizados por el carpe diem, por el ansia de una felicidad sucesiva e interminable… es todo cuanto podemos/queremos ser.
Sin embargo, el vivir así tiene un precio: la persona pierde anclajes con un pasado inconsciente y desmemoriado; carece de referentes con un futuro que no existe ni como tiempo (estamos viviendo el presente tan intensamente que no hay tiempo para pensar lo que vendrá después) ni como resultado (carente de consecuencias a partir de lo que estamos haciendo ahora); y por tanto es un ser irresponsable respecto a sus actos (vive sin pensar, carente de autorreflexividad) y aislado respecto a aquellos que comparten con el su presente (con unos lazos débiles expuestos al cambio, o a su completa extinción).Todos somos nómadas sociales, en constante cambio y transformación, adaptándonos a una realidad inaprehensible y, en consecuencia, incapaces de capturarla, dominarla y transformarla en base a algún fin u objetivo autoimpuesto o colectivamente consensuado –algo que sí acontecía en, y que caracterizaba a, la etapa sólida de la modernidad.

.

La pregunta de Bauman en este libro es, por ello, capital: ¿dónde se sitúa la ética para este nuevo ser humano, fugaz en su vivir y líquido en las certezas con las que convive?, ¿qué sentido tiene para él, si es que posee alguno? Para ello echa mano de la ética de Enmanuel Lévinas, de la deuda que su teoría tiene con Husserl, y de las posteriores interpretaciones o inspiraciones de Logstrup o Habermas, para señalarnos otro punto fundamental de esta ética de la modernidad líquida: la incorporación que en nuestras vidas hacemos del ‘otro’, de la ‘otredad’, de todo aquello que transciende nuestro vivir y cuya intervención moldea no sólo nuestra realidad, sino nuestra propia existencia.

Para responder a esta cuestión escoge como idea de partida una propuesta evocadora inspirada en Manuel Castells: el paso desde la integración y reducción de la incerteza que proponen la sociedad y la comunidad, a la incorporación de la incerteza y el cambio propios de la red. Cada persona, en esta nueva modernidad, es un punto (internamente volátil) determinado de forma dinámica a lo largo del tiempo en cuanto engarzado en una red que cambia, a la que se incorporan o de la que marchan sus miembros, cuyos lazos aparecen y desaparecen, se fortalecen o se debilitan, sobre una escasa o casi nula capacidad de predicción sobre su situación presente de conjunto (qué posición ocupamos en ella) y su proyección futura (cómo podremos evolucionar en cuanto somos parte suya)
En este punto, aceptando esta nueva realidad, es cuando un antiguo dilema nos plantea nuevos interrogantes: este nuevo ser humano ¿es ahora más libre que antaño?, ¿no es la mayor incerteza un acicate para que, en el equilibrio libertad/seguridad, acabemos renunciando a una parte de nuestra libertad por otro tipo de certezas, fundamentadas en el miedo, en el riesgo (aquí resuenan ecos de Ulrich Beck), en la amenaza que supone nuestra pérdida de control sobre la realidad y el mundo que nos rodea?
Zygmunt Bauman, construyendo su análisis desde un punto de vista ético, coincide con otras voces que como las del propio Beck (sociología), Judith Butler (filosofía) o Barry Schwartz (psicología), quienes han concluido que: más capacidad de elección, más incerteza sobre lo que es bueno o malo, menos conciencia sobre el porqué y el para qué, implica menos libertad, menos empatía con ‘el otro’ y, finalmente, menos felicidad.
Del mismo modo coinciden en su propuesta de substituir la visión fragmentaria de la prisión del riesgo, el punto en la red, la superioridad de la tribu, el mito del vaquero solitario frente al mundo… por un sentido de la humanidad, de lo que nos une y nos convierte en vidas dignas de ser tenidas en cuenta tanto por nosotros mismos (en cuanto tenemos un objetivo y percibimos un sentido a nuestra vida), como por los demás (pues somos considerados necesarios para hacer viable tanto nuestro propio proyecto vital, como para hacer posibles los de los demás).
Mundo consumo’ es toda una lección de pensamiento y humanidad, síntesis y aplicación ética de uno de los marcos intelectuales más estimulantes (y puede que imprescindibles) de este comienzo del siglo XXI.

 

Globalización, revolución tecnológica y nuevos riesgos

GOTZONE MORA

Las últimas semanas del pasado mes de julio participé en varios eventos, a partir de los cuales, renové mis convicciones acerca de las características diferenciales del nuevo contexto propiciado por la «Sociedad red» y de las exigencias ineludibles que conlleva. Lo más importante de dichos encuentros cívicos, fueron sus «feed-back» que, además de aportarme reflexiones, me permitieron percatarme de la presencia expansiva de un fenómeno denominado anomia y definido por Émile Durkheim ya en el siglo XIX. Curiosamente, este científico social desarrolló el término en una época de transformaciones sociales originadas por el inicio de las sociedades de la modernidad donde las normas y reglas validadas para la etapa societal anterior, la estamental, estaban dejando de cumplir su papel integrador por lo que se necesitaba redefinir algunos de los conceptos anteriores, desechar otros e introducir principios y reglamentaciones que recondujesen las nuevas relaciones sociales. Es más, Durkheim profundizó en las causas de la anomia en dos ámbitos concretos de la realidad de su tiempo. En primer lugar, en «La División del Trabajo Social» (fue su tesis doctoral publicada en 1893) y en «El Suicidio» (1897), obras claves que siguen manteniendo su pertinencia como modelos analíticos de nuestra época. En el actual contexto de la globalización con su complejidad y heterogeneidad en cuanto a nuevas formas estructurales de organización del sistema productivo, de la política, la economía y lo social y cuando asistimos a una crisis de civilización que afecta a los individuos y a las relaciones entre economía, cultura y sociedad sigue siendo pertinente el concepto de anomia. Y más en este momento transicional donde se carece de una regulación de los sistemas normativos que determine las relaciones entre funciones sociales cada vez más complejas. Faltan referentes sociales y patrones organizacionales que sirvan de modelos, los individuos manifiestan bajo distintas modalidades y modulaciones un cierto sentimiento de pérdida de sus raíces al tener que ubicarse entre lo local y lo global, la separación entre público/privado se ha difuminado, los criterios de lo ético y lo justo deben ser ajustados nuevamente. Esto es anomia para Durkheim, una etapa transitoria carente de normas, reglas y patrones sociales, donde los ciudadanos carecen de puntos de referencia aceptables para comportarse en un tipo de sociedad que todavía no ha marcado límites a las acciones individuales. Un período caracterizado por la incertidumbre donde las reacciones ante la misma vienen siendo diversas. Durkheim no planteó este concepto de forma negativa sino problemática, al producirse un desajuste entre los ideales establecidos por una sociedad y los medios proporcionados a los ciudadanos para alcanzarlos. Desde mi punto de vista, lo importante para el autor era reorganizar, lo más rápidamente posible, los sistemas normativos para clarificar los límites aceptados a todos los miembros de una sociedad. ¿Es pertinente este concepto en la actualidad, donde los cambios vienen siendo estructurales y no coyunturales? En una sociedad donde la diversidad se ha convertido en su elemento central ¿Hemos establecido nuevas reglas y normas sociales que proporcionen pautas de actuación a los ciudadanos? Comencemos por comprobar si existiera algo nuevo en un sector poblacional concreto: los jóvenes. En la década de los setenta la antropóloga más destacada de su tiempo, Margaret Mead subrayaba «Nuestro pensamiento nos ata todavía al pasado, al mundo tal y como existía en la época de nuestra infancia y juventud, nacidos y criados antes de la revolución electrónica, la mayoría de nosotros no entiende lo que ésta significa. Los jóvenes de la nueva generación, en cambio, se asemejan a los miembros de la primera generación nacida en un país nuevo. Debemos aprender junto con los jóvenes la forma de dar los próximos pasos; pero para proceder así, debemos reubicar el futuro.(.) Ahora bien, para construir una cultura en la que el pasado sea útil y no coactivo, debemos ubicar el futuro entre nosotros, como algo que está aquí listo para lo que nazca porque, de lo contrario, será demasiado tarde». La descripción anterior nos alerta de que, a partir de la emergencia de la sociedad informacional, se origina una ruptura generacional insólita en la historia de la humanidad donde quedan invalidados patrones de comportamiento y se producen cambios profundos en la «naturaleza» del proceso de socialización entre otros (la separación «privado/público» se diluye y se quiebran los filtros que establecen la censura ejercida hasta ese momento por la autoridad paterna en la familia). Uno de los elementos causantes de dicha fractura es la presencia de la TV. En 1.992 el Prof. de Comunicación de la Universidad de New Hampshire (EE.UU) Dr. Joshua Meyrowitz, señalaba «Lo que hay de verdaderamente revolucionario en la televisión es que ella permite a los más jóvenes estar presentes en las interacciones de los adultos (.) Es como si la sociedad entera hubiera tomado la decisión de autorizar a los niños a asistir a las guerras, a los entierros, a los juegos de seducción eróticos, a los interludios sexuales, a las intrigas criminales. La pequeña pantalla les expone a los temas y comportamientos que los adultos se esforzaron por ocultarles durante siglos». También el Prof. Martín Barbero insiste en este aspecto «Mientras la escuela sigue contando bellísimas historias tanto de los padres de la patria como de los del hogar (.), la televisión expone cotidianamente a los niños a la hipocresía y la mentira, al chantaje y la violencia que entreteje la vida cotidiana de los adultos». ¿Podemos extrañarnos de ciertos comportamientos de la juventud, cuando han sido rotos sistemas normativos y valores fundamentales, no habiéndose creado otros?, ¿Podemos seguir desconociendo cómo viven nuestros hijos?, Si no tenemos en cuenta la incertidumbre que vienen originando las transformaciones producidas por la Sociedad Tecnológica-Informacional, como bien nos indica el Dr. Martín Barbero «no habrá posibilidad de formar ciudadanos, y sin ciudadanos no tendremos ni sociedad competitiva en la producción ni sociedad democrática en lo político». Opino lo mismo y reclamaría nuestra implicación para nutrir a la ciudadanía de nuevas normas, principios, valores y regulaciones. Este cometido requiere una cierta urgencia.

La crisis estructural del capitalismo global

Harrys Velásquez

El capitalismo global mejor conocido como globalización, desde el punto de vista económico y político, se presenta con el desarrollo de los mercados financieros globales, y con el crecimiento de las corporaciones nacionales y trasnacionales.

La característica más destacada de la globalización es que permite que los capitales financieros circulen libremente a través de las fronteras nacionales, en contraste con el movimiento de personas que se encuentra fuertemente regulado y restringido.

Bajo la influencia de la globalización, la economía y la política han sufrido grandes trasformaciones. La capacidad de movimiento del capital debilita la capacidad del estado-nación para ejercer el control sobre la economía. “La globalización de los mercados financieros ha hecho que el estado de bienestar surgido después de la II guerra mundial quede obsoleto”. (Soros, 2002, pág. 21)

La transformación no ha sido accidental. “El objetivo de la administración Reagan en Estados Unidos y el gobierno de Thatcher en Reino Unido fue reducir la capacidad del Estado para interferir en la economía”1. La ideología dominante a la Soros llama “fundamentalismo del mercado”, muy bien conocida en Venezuela a partir de los sucesos del 27 de febrero de 1989 como “neoliberalismo”, sostiene que la distribución de los recursos debe dejarse en manos de la dinámica del mismo mercado, ya que cualquier interferencia reduciría la eficiencia de la economía. Esto supone que la iniciativa privada es más eficiente que el Estado a la hora de crear riquezas, y que los Estados tienden a abusar de su poder.

Pero la globalización a pesar de sus “buenas intenciones”2 que insistentemente exponen sus ideólogos, no ha sido todo lo que se esperaba en casi todo un siglo. Mucha gente en los países en vías de desarrollo se ha visto perjudicados con la minimización del papel del Estado en la economía, ya que éste por lo menos tenía que garantizar su seguridad social. La distribución de los recursos, siempre escasos, está desequilibrada a favor de la iniciativa privada y en detrimento de la acción pública colectiva. Además, la crisis del sistema de capital, ahora global, es reiterativa y no coyuntural como se habían presentado en el pasado. Validando por muchas razones, las teorías que destacan la falla del sistema capitalista global como estructural e irreversible, por lo cual hay que buscar alternativas que brinden a la humanidad un sistema más justo y equitativo de la distribución de los recursos.

István Mészáros en su libro “El desafío de la carga del tiempo histórico”, nos dice que el sistema de capital es incapaz de mirar más allá de las perspectivas del corto plazo. Esto trae consigo un triple conjunto de contradicciones a saber: Primero: su incontrolabilidad derivada de de su naturaleza antagonística en su modo de control metabólico social. Segundo: la inacabable dialéctica entre la competencia y el monopolio subyacente en el sistema de capital. Tercero: su incapacidad de integración política a nivel global, muy a pesar de las tendencias económicas globalizadoras, lo cual genera “una profunda aversión a la planificación”. (Mészáros, 2009, pág. 21)

El resultado de todo esto es un máximo despilfarro de los recursos, siempre escasos, y una destrucción sin límites de la naturaleza, una tasa de utilización decreciente, la especulación financiera acentuada, la amenaza latente de una nueva guerra mundial, aunque ahora la conflagración sería nuclear, y la inminencia de un desastre económico global.

La incontrabilidad del capital global

Los elementos constitutivos del sistema de capital: capital monetario, capital mercantil y la producción de mercancías; bajo la forma capitalista burguesa, se impuso como un sistema orgánico. De esa forma, el capital como sistema orgánico, que lo abarca todo, pudo hacerse dominante mediante la producción de mercancías generalizadas, y degradando a los seres humanos al minúsculo papel de meros costos de producción, en forma de “fuerza de trabajo necesaria”. (Mészáros, 2009, pág. 64)

El capital como sistema de control metabólico social, se impuso porque abandonó toda clase de consideración de las necesidades humanas, sujetas a los valores de uso “que no son cuantificables”3, y les impuso el fetiche del valor de cambio, “cuantificable y en expansión constante”.4 Es así como nació la variante del sistema del capital, en forma de capitalismo burgués. Adoptando el modo económico de extracción del plustrabajo como plusvalor. Cuando la circularidad del sistema se consume a plenitud, entonces, el sistema de capital se vuelve permanente y sin alternativa.

Sin embargo, el sistema de capital no puede verse consumado como sistema global en su forma propiamente capitalista, es decir, a pesar de la idea de mantener al Estado a raya de la dinámica del mercado, dejando solo a “la mano invisible” (Smith, 2000) corregir los desequilibrios que se generan en el sistema, éste no puede garantizar la expansión del capital a escala global sin la intervención del Estado de una u otra forma.

El sistema en todas sus fases está y seguirá estando orientado hacia la expansión y la acumulación, no siendo una prioridad la satisfacción de las necesidades humanas, sino al servicio de la preservación del sistema mismo. El sistema de capital es antagonístico debido a la subordinación estructural jerárquica del trabajo al capital, que usurpa siempre el poder de tomar decisiones. El antagonismo es estructural, por lo cual el sistema de capital es incontrolable e irreformable.

La dialéctica entre la competencia y el monopolio

El desarrollo del capitalismo se ha basado en un incremento formidable de la industria y en la concentración de la producción de las empresas. Así, de una forma dialéctica, la libre competencia se transforma, gracias a la intensa lucha por los beneficios, en un proceso de monopolización.

Este fenómeno de concentración y monopolio que se desarrolló a lo largo del siglo XX, es en esencia un gran proceso de socialización de la producción, de los inventos y del perfeccionamiento tecnológico, se sustentó bajo la forma privada de la propiedad y de los medios sociales de la producción.

Los medios a los que recurren los monopolios para garantizar su primacía en los mercados, pasa por el control de las materias primas, los costos salariales de la fuerza de trabajo, la concentración de los medios de transporte, la imposición a los compradores de relaciones comerciales exclusivas, la utilización privilegiada de créditos, la declaración de boicot, entre otros. Por supuesto que los monopolios responden a los intereses de las burguesías nacionales que representan. Así, las intervenciones imperialistas tienen como motor la defensa de los intereses económicos y estratégicos de los monopolios. De esta forma, el Estado capitalista y los gobiernos pasan directamente a representar los intereses de las grandes corporaciones.

Se supone que los monopolios suprimirían las sucesivas crisis del sistema de capital, pero en la práctica, como lo demuestran los hechos del siglo XX y lo que va del siglo XXI, los monopolios no hacen más que agravar el caos propio de la producción capitalista e intensifica la lucha por los mercados, para lo cual cuentan con el respaldo militar y diplomático de los respectivos estados y gobiernos que representan los monopolios en disputa.

En el proceso de monopolización del capitalismo, los bancos son preponderantes ya que disponen de todo el capital monetario de los grandes, medianos y pequeños capitalistas, y de una gran parte de los medios de producción y fuentes de materias primas de muchos países. En las condiciones neoliberales, muchos monopolios públicos, como se pretendía hacer con PDVSA, se encargan de suministrar a bajo precio la materia prima, energía y transporte a las empresas capitalistas privadas, que no realizan las inversiones necesarias para el funcionamiento en condiciones óptimas. Una vez que estos sectores estratégicos se han transformado en mercados atractivos para hacer dinero, gracias a la inversión de los recursos públicos, los gobiernos burgueses se los venden a los monopolios encabezados por los grandes bancos, es decir, se socializa la inversión pero se privatizan las ganancias. De esta forma los monopolios capitalistas se convierten en la dominante oligarquía financiera.

Mientras que en los auges de períodos económicos los beneficios del capital financiero son astronómicos, durante las épocas recesivas los minúsculos ahorradores sufren la caída de sus acciones, pierden sus capitales y muchas empresas se arruinan. Mientras, los grandes bancos hacen negocios adquiriendo las arruinadas empresas a precios de gallina flaca, fusionándola con sus negocios o haciéndola desaparecer para tener un control total del mercado.

La incapacidad de la integración política global del sistema de capital

“Dada la determinación interna centrífuga de sus partes constitutivas” (Mészáros, 2009, pág. 68), el sistema de capital sólo podía hallar una dimensión cohesiva bajo la tutela de los estados-nación, ya que ellos representan la estructura de mando política del capital. Debemos recordar que la formación del estado-nación, surgió estrechamente ligado al capitalismo y el mercado global. La infancia del mercado mundial se asocia a la acumulación originaria que impulsa la transición hacia el capitalismo, mientras en lo político está ligada a los estados nacionales.

Apoyados en el reanimamiento económico del siglo XV, las monarquías fomentaron la constitución de un nuevo tipo de Estado, basado en la delimitación de fronteras nacionales, el reforzamiento del poder central, la supresión del feudalismo, y la construcción de un aparato militar y diplomático debidamente financiado por los impuestos. En la transición hacia el capitalismo, el Estado absoluto configura el mercado mundial. Más tarde, con la revolución industrial del siglo XVIII y la primera parte del siglo XIX, los poderes dominantes cambian la dinámica del mercado global a una segunda etapa de su evolución. La atención se fija ahora en la división internacional del trabajo, surge entonces el Estado liberal sustentado en la doctrina de “la mano invisible”, (Smith, 2000) y el respeto a los derechos individuales.

El estado liberal del siglo XIX se caracterizó por llevar a cabo una tajante división entre el estado y la economía, despolitizando las relaciones económicas mediante la separación de la sociedad civil o “productores” y la sociedad política. La constitución de estados nacionales vinculados al proceso de industrialización tardía, parece influir en el paso a un tercer estadio de la evolución del mercado mundial.

Sin embargo, el hecho de que la dimensión cohesiva estuviese articulada por los estados nacionales, los cuales estaban muy lejos de ser benevolentes y armoniosos entre sí, es decir, siempre en condiciones de juego de poder, significó que la realidad del estado estuviese cargada de múltiples contingencias:

Primero: la destrucción que generan las contiendas bélicas se han vuelto prohibitivas, privando a los estados nacionales a ser una opción final en la resolución de los antagonismos internacionales que aparecen en forma de guerras mundiales. Segundo: El fin del ascenso histórico del capital ha puesto en evidencia el carácter despilfarrador y destructor del sistema también en el plano de la producción, intensificando la necesidad de garantizar las nuevas salidas para los bienes del capital a través de la dominación hegemónica imperialista, tal cual lo ha declarado abiertamente los Estados Unidos con la excusa de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001y la formación de su nueva doctrina de seguridad nacional que se fundamenta en la guerra preventiva. Tercero: porque la contradicción entre la voluntad irrefrenablemente expansionista del capital, con la tendencia a la integración total global y las formaciones de estados nacionales competidoras, se han puesto de manifiesto en forma clara, “afianzando no sólo la destructividad del sistema sino también su incontrolabilidad”. (Mészáros, 2009, pág. 69)

El sistema de capital se ha desplazado siempre e inexorablemente hacia la globalización, porque dada la irrefrenabilidad de sus partes constitutiva no había otra forma de completarse a sí mismo exitosamente de manera distinta a la de un sistema global que lo abarque todo. Es ahí donde se hace claramente visible una gran contradicción. Porque si bien el capital tiende en su articulación productiva, en nuestros días, a través de la acción de las corporaciones nacionales y trasnacionales gigantes, hacia una integración dirigida hacia la globalización, la configuración vital del capital global está carente de una figura cohesiva representada en un estado global.

Es eso precisamente lo que contradice la determinación intrínseca del sistema mismo como inexorablemente global. El estado global faltante del sistema de capital, demuestra la incapacidad del capital para llevar a la conclusión definitiva de la lógica irrefrenabilidad del sistema. En estas circunstancias, las expectativas optimistas de la globalización desaparecen, aunque no así “la necesidad de lograr una integración verdaderamente global de los intercambios productivos humanos”. (Mészáros, 2009, pág. 70)

Referencias bibliográficas

Mészáros, I. (2009). El desafío de la carga del tiempo histórico. Caracas: Vadell Hermanos Editores, C.A.

Smith, A. (2000). Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones. México: Fondo de Cultura Económica.

Soros, G. (2002). GLOBALIZACIÓN. Barcelona: Planeta, S.A.

harrys_velasquez@hotmail.com

«La globalización ha hecho que millones de personas salgan de la pobreza»

PABLO TUÑÓN

Internet, la telefonía móvil, televisión… Hay numerosos avances tecnológicos y todos tienen mucho que aportar a la sociedad. Aprovechar el potencial de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para el desarrollo mundial equitativo es el centro de la lucha de la Global Knowledge Partnership (GKP), una alianza formada por organizaciones de todo el globo terráqueo. Su comité ejecutivo, cuyo presidente es Naimur Rahman (India, 1965), se reúne dos veces al año, y en esta ocasión se ha elegido el parque Científico y Tecnológico de Gijón como marco del encuentro. Allí se encuentra la sede de la Fundación CTIC, único miembro español del comité. «En esta reunión estamos considerando crear iniciativas de carácter mundial que surgen del trabajo de las organizaciones miembros de la red», explica Rahman.

-¿Cómo pueden ayudar las TIC al desarrollo justo del mundo?

-Las TIC pueden ser vistas como un instrumento que ayuda a responder a los retos del desarrollo. Se pueden enumerar muchos buenos ejemplos de cómo las TIC están resolviendo esos retos, que vienen de las respuestas que nuestros miembros dan en África, gran parte de Asia y Latinoamérica. Las tecnologías pueden ser utilizadas para compartir noticias e información que las personas utilizan para tomar decisiones. Por ejemplo, en Irán, cuando hubo protestas por la situación política el año pasado, las personas compartían noticias y fotografías tomadas por sus teléfonos móviles para llevar la información a otras personas.

-Pero hay quiénes piensan que las tecnologías están dividiendo el mundo cada vez más en países pobres y ricos…

-Somos muy conscientes de que las tecnologías pueden crear brechas adicionales, además de la brecha digital que ya existía. Pero al mismo tiempo, las organizaciones han podido identificar que las tecnologías también crean oportunidades digitales. Y este tipo de oportunidades digitales tienen tanta importancia como la discusión sobre las brechas digitales. Ahí, en las oportunidades, debería de estar centrada la discusión.

-¿Pero las TIC están correctamente enfocadas para crear oportunidades y no brechas?

-Voy a poner un ejemplo de mi país, India. Hay agricultores pobres que tiene problemas con sus cultivos y, si tienen un teléfono móvil, pueden identificarlo y sacar una foto y enviárselo a un experto que está a 200 kilómetros para recibir asesoramiento. También en India, y en otros países como Bagladesh, los pescadores que tienen teléfonos móviles pueden recibir información en alta mar sobre los precios del pescado y poder dirigirse al puerto en el que mejor le paguen. Somos conscientes de que si la tecnología no es utilizada correctamente puede originar brechas. Y por eso desde GKP asesoramos a las organizaciones y a la sociedad para utilizar las TIC de la mejor forma.

-Las TIC tienen mucho que ver con la globalización. ¿Qué le diría a los que se oponen a ella?

-Evidentemente hay ejemplos negativos de los efectos de la globalización. Pero, aún teniendo eso en cuenta, la globalización es un proceso que ha sucedido y que ha permitido a través del crecimiento económico que millones de personas salgan de la pobreza.

-¿Es internet un derecho universal?

-Es una cuestión muy interesante. El conocimiento y la información son un derecho básico. Internet, como importante contenedor y transmisor de ese bien, sería por tanto una positiva infraestructura pública para hacer posible ese derecho universal al conocimiento y a la información. Pero en los países en vías de desarrollo puede ser que hasta un 90% de las personas no tengan acceso a internet y, por tanto, a esa información. Entonces sí, lo mejor es que internet fuese un derecho para todas las personas.

-India es uno de los países más emergentes. ¿Cómo es la situación tecnológica de su país?

-Siempre digo que India es un país de contrastes. Así como puedes encontrar los mejores ejemplos de desarrollo e innovación tecnológica en ciertos lugares, en muchos sectores están en un proceso de tratar de alcanzar a esas tecnologías. Hay tremendos contrastes que se deben solucionar.

«India es un país de contrastes: hay grandes desarrollos e innovaciones tecnológicas en ciertos lugares, pero en muchos sectores están por detrás»

«Internet es un derecho universal, ya que contiene y transmite información y conocimiento»

Globalización sin rumbo

antonio papell

El G-8, formado por las grandes potencias mundiales, y el G-20, la agrupación más expresiva de la comunidad internacional que agrupa al 80% del PIB mundial, han fracasado en su intento de proporcionar unas pautas globales para una salida ordenada de la crisis económica. Si el papel de esta institución que asume la gobernanza mundial fue clave en el 2008 para combatir la primera crisis de la globalización, ahora no parece posible armonizar las estrategias para minimizar daños y sacrificios de las sociedades golpeadas por la recesión

La cumbre de Toronto ha sido escenario de un evidente debate ideológico que, por supuesto, sus propios protagonistas han querido ocultar para no dar la sensación de enfrentamiento entre posturas no sólo distintas sino prácticamente irreconciliables. En efecto, el progresista Obama apuesta por perseverar en las políticas expansivas, de gasto público, y de aplazar por tanto la reducción del déficit para conseguir un crecimiento más rápido de la economía que reduzca el desempleo. Tal posición, evidentemente keynesiana y defendida actualmente en el terreno teórico por el nobel Krugman, está siendo combatida en Estados Unidos por los republicanos (la pasada semana, consiguieron bloquear en el Senado unas medidas que incluían prolongación del subsidio de desempleo y ayudas a pobres y ancianos), que se rigen por las teorías del también nobel Hayek.

Las dos visiones de la economía -”políticas de oferta y políticas de demanda-” pugnan en el interior de la potencia americana. Y esta misma dialéctica es la que se ha desarrollado entre Obama y la UE. Europa, en efecto, azuzada por la conservadora Alemania, ha optado por eliminar ya los estímulos fiscales y precipitar el ajuste, de forma que en el 2013 todos los países del Eurogrupo hayan regresado a los límites del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, es decir, a un déficit inferior al 3%. Ello ha obligado a severos ajustes en la mayoría de los países, e incluso Alemania ha dispuesto un innecesario ajuste de 80.000 millones de euros que no le era estrictamente necesario para cumplir dichos objetivos y que tendrá un efecto claramente depresivo sobre la UE (Alemania pasa de locomotora a rémora). Los países emergentes, menos afectados por la crisis, que ya han dejado atrás, tampoco aceptan limitar su expansión. Por lo que el G-20 se ha limitado a recomendar ajustes fiscales «hechos a la medida de cada país», y ha deslizado la conveniencia de que se reduzcan los déficit actuales a la mitad en el 2013. En lo tocante a la reforma del sistema financiero, que debía basarse en nuevas exigencias de capitalización a las grandes entidades -”en el fondo, semejantes a las que mantiene España con su Fondo de Garantía de Depósitos controlado por el Banco de España-”, las medidas han sido aplazadas: se aplicarán «de forma escalonada reflejando diferentes puntos de partida nacionales» ( ) « para que sean «consistentes con una recuperación sostenible». Y, por supuesto, no ha prosperado el impuesto sobre las transacciones financieras propuesto por Europa. Resumidamente, el G-20 es una herramienta útil para plantar cara a la adversidad pero incapaz de marcar vías a medida que avanza la bonanza. Ni siquiera consigue adoptar estrategias para impedir recaídas, que bien pudieran producirse según los expertos. Debe ser ley de vida que la prudencia sólo aparece al mismo tiempo que la amenaza.

Identidad y posibilidades

Escrito por Franco Gamboa Rocabado   
 
¿Quiénes somos? ¿Qué significa nuestra identidad individual? Alrededor de estas interrogantes se han levantado singulares edificios filosóficos, pero al mismo tiempo, son preguntas que cualquier sujeto puede formularse a lo largo de su vida. La persona que encarnamos esconde y muestra muchas cartas, o es mejor decir, muchos perfiles, rostros y facetas, de las cuales pocas son la verdadera esencia de nuestro espíritu y corazón. Lo fundamental es aquel momento en el que nos reconocemos por medio de la tranquilidad de nuestro lenguaje.

Nos hablamos y respondemos con una verdad genuina. Por lo menos, eso intentamos. Redescubrir nuestro ser implica una tarea difícil, y cientos de veces un acertijo doloroso pero liberador. Estoy aquí, soy yo. Un tiempo y una época, un ser y una identidad. Es el tesoro más hermoso que nos impulsa hacia el amor y hacia una necesaria fortaleza para combatir las contradicciones éticas que nos afectan cada día. Las identidades individuales se entrelazan, a su vez, con las identidades colectivas. El espacio social al que pertenecemos nos brinda un factor adicional a la búsqueda de nuestro yo interior, como parte de una sociedad más abarcadora.

Vislumbrar las alternativas que tenemos para reformar nuestras instituciones políticas y las diferentes dimensiones de la sociedad en América Latina, siempre nos confronta con el tipo de identidad que representamos y la cultura adonde pertenecemos. Es, precisamente, en la cultura donde se condensa todo el pasado, las herencias históricas pero también donde podemos encontrar un mundo de posibilidades, o descubrir que probablemente no podamos romper con el peso de la historia que viene de profundidades legendarias.

A principios del siglo XXI, nuestra América Latina está encontrando tendencias de cambio cultural e identitario muy importantes; por ejemplo, si analizamos el nuevo liderazgo económico de Brasil, observamos que existe una mayor apertura comercial con el Asia, abriéndose la puerta para la influencia cultural de China, Corea del Sur, Indonesia e India. Por lo tanto, la actual “cultura de la globalización” está replanteando viejas temáticas a la luz de nuevas y contemporáneas exigencias como el impacto determinante que ejercen los cambios tecnológicos en las potencias industriales como Estados Unidos y Europa. Tales cambios expanden constantemente sus influencias hasta afectar las estructuras productivas de la región y la vida cotidiana de millones de ciudadanos.

¿Estos cambios tecnológicos están haciendo a la cultura más equitativa, o por el contrario, erosionan los patrones históricos de identidad tradicional porque estimulan nuevos conflictos y tendencias hacia el caos, junto con la uniformidad de las actitudes y una especie de americanización en las costumbres?

La discusión queda abierta para estimular una serie de visiones y propuestas de cambio pluralista; sin embargo, uno de los aspectos relevantes parece consistir en la necesidad de revalorizar nuestra cultura hispana, mestiza, indígena y negra como ámbitos de crítica constructiva hacia la globalización de carácter occidental. Las posibilidades de transformación, búsqueda de identidad, cambio o reformas políticas, culturales y económicas, están ligadas a la necesidad de responder con claridad desde nuestros “derechos a ser diferentes”, y desde la perspectiva de lo que reconocemos como el potencial de nuestra identidad múltiple – tanto individual, colectiva – abierta hacia diferentes alternativas para ser mejor, pero siendo uno mismo.

Es la heterogeneidad que hará brotar soluciones viables para erradicar la pobreza y fortalecer las democracias en América Latina. La cultura y nuestras identidades, en consecuencia, abren el panorama para mirar lo más hondo de cada país, reconociendo nuestras limitaciones, dilemas de futuro y, simultáneamente, nuestros modos de ser distintos en el mundo.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.