¿Cuarenta y siete por ciento de extrema pobreza?
julio 8, 2010 Deja un comentario
Por: Segisfredo Infante
Una alta funcionaria de la “CEPAL”, vinculada a las estructuras del proyecto “Objetivos del Milenio” declaró públicamente, en un programa de televisión internacional, que el nivel de extrema pobreza en Honduras anda por arriba del cuarenta y siete por ciento. Este sólo dato ha venido a evidenciar las mentiras y los manipuleos estadísticos internos en donde nos han pretendido engañar, en lo que va de la última década, respecto de una supuesta disminución de la pobreza extrema lugareña. La funcionaria remarcó que en otros países de América Latina como Brasil, Chile y México, las situaciones han mejorado un poco. ¿O estaría mintiendo esta importante funcionaria de la “CEPAL”?. No lo sabemos.
Este hecho del manipuleo estadístico deliberado recuerda la experiencia de los subalternos de Joseph Stalin que alteraban, positivamente, los resultados de las cifras de los famosos planes quinquenales, con el objeto exclusivo de engordarle los ojos al supremo dictador de la ex–Unión Soviética, porque de lo contrario aquellos que eran sinceros corrían el riego de ser fusilados al instante (sin ningún juicio sumario, o con pantomimas de juicio teatral espantoso como el que le organizaron a Bujarin) o de ir a parar con sus huesos a los campos de concentración siberianos. En todo caso, unos y otros estaban auto-engañándose y socavando, hacia el futuro, la economía del poderoso Estado socialista militar soviético, cuya situación doméstica terminó derrumbándose –a finales de los años ochentas de la pasada centuria– como si se tratara de un gigantesco castillo de naipes agrarios.
Además del cuarenta y siete por ciento (casi el cuarenta y ocho) de extrema pobreza, algunos datos estadísticos del “INE” (más o menos correctos) llevan a la conclusión que en Honduras existen tres millones de personas –en edad laboral activa— que se encuentran desempleadas o, en el mejor de los casos, “subempleadas”. Esta cifra es interesantísima si se toma en cuenta que en España, en este preciso momento histórico, tanto el gobierno como los opositores políticos se encuentran desesperados, casi horrorizados, con cuatro millones de personas “paradas” o desempleadas. No digamos en Estados Unidos de Norte América –la mayor potencia industrial del mundo–, en donde todos los sectores se hallan altamente preocupados por el hecho de registrar catorce millones de individuos desempleados experimentando una ligera caída, en este mes de julio, respecto de la creación o recepción de nuevos empleos. Hasta ya se menciona una “doble recesión”.
Estamos hablando, para que lo lea el actual presidente de la República y algunos importantes dirigentes políticos y económicos de Honduras, de una peligrosa bomba social que requiere de urgentísimas medidas económicas, políticas y sociales, encaminadas a resolver problemas de instantáneo “salvamento”. De lo contrario tendremos muchísimas personas hambrientas, desgarradas y desempleadas, marchando por las calles de ciudades y aldeas exigiendo un poco de pan y tortilla; o buscando la forma de tomarse los palacios de verano de las familias pudientes del país. Por supuesto que comprendemos –en tanto que estamos bien informados–, que las finanzas del Estado de Honduras están descalabradas más allá de lo imaginable. Y que “Pepe” Lobo Sosa se mueve en la encrucijada de lo posible, de lo real y de lo improbable, sobre todo por las corrientes subterráneas ligadas al negocio de cierto petróleo “suramericano” de mala calidad internacional, situación que es aprovechada al máximo por aquellos que lo único que les interesa en este mundo es avanzar sobre los territorios vulnerables de Honduras, sin importar para nada las desgracias económicas concretas tanto del sector público como del sector privado. Entre más debilitado se encuentre el gobierno, más lacerado el Estado y más miserable la población de nuestro país, mucho mejor para aquellos que desde afuera presionan al actual presidente; y sobre todo para los individuos honorables que piensan que se están creando “las condiciones objetivas y subjetivas” de asalto definitivo al poder.
Porfirio Lobo debe comprender, de una vez y para siempre, que habrá de ser poco menos que imposible conciliar a todos los bandos en pugna (algunos antagónicos) en torno del tema de las estructuras del poder público. Que en este delicado asunto podría correr el riesgo de consumir los tres años y medio de gobierno que le quedan. La alternativa más realista es ponerse a trabajar de inmediato con todos los sectores inteligentes y desprejuiciados que deseen hacerlo, en función de recuperar a la velocidad del sonido los territorios económicos, microeconómicos y financieros que se han perdido. Habría que comenzar a buscar un nuevo socio económico estratégico de alto nivel internacional, sin alejarse, para nada, ni un solo centímetro, de los Estados Unidos de América. Queremos, eso sí, un nuevo socio con inversiones archimillonarias. No con migajas, como ha venido sucediendo hasta ahora. Pero, que a nadie se le ocurra que estamos sugiriendo al desastroso gobierno de Venezuela. Mucho menos al de Irán
Comentarios recientes